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Vuelve de una lesión más fuerte que nunca

Una lesión es la sombra negra que acosa a cualquier deportista élite o aficionado. Es posible volver a la acción, incluso mejor que antes, pero hay que ser sumamente cuidadosos en varios aspectos de la recuperación. Nuestra experta los detalla con un caso real.

Por Gabriela Moreno, Médico Máster en deportología, certificada en medicina funcional, consultora en nutrición holística y entrenadora personal.

Cuando el deporte te apasiona no hay nada más devastador que sufrir una lesión. Nada parece más difícil que verte obligado a hacer reposo y fisioterapia estando conectado a maquinitas y sintiéndote más débil que nunca. Después de ese descanso forzado, el cuerpo pierde fuerza y conexiones nerviosas, además de tener el recuerdo de la lesión siempre presente, obligándote a ser exageradamente delicado con el área afectada.

Un caso de estudio

Oscar es mi cliente desde hace tres meses, me buscó porque hace seis fue sometido a cirugía de reparación y plastia de ligamento cruzado anterior en su rodilla derecha, lesión que sufrió después de un mal movimiento mientras esquiaba. Por supuesto, durante el periodo de la lesión, la cirugía reconstructiva y las típicas 12 sesiones de fisioterapia, Oscar no solo perdió mucho de su condición física sino que subió mucho de peso, solo hacía terapia física.

Adicionalmente, ni médico ni terapista fueron claros, por desconocimiento, en las cosas que un paciente puede y no puede hacer durante la fase de recuperación de una lesión, ni tampoco el que haces después de la fase inicial de recuperación, por lo que Oscar desarrollo un significativo desbalance en sus piernas por cuidar la lesionada y apoyarse en su pierna fuerte.

El trabajo de retorno de Oscar fue progresivo, pues no es cuestión únicamente de aliviar el dolor y mejorar musculatura, sino que para retornar de una lesión más fuerte es necesario tener un entendimiento de la lesión: cuál fue la causa y el punto de inflexión de su cuerpo que permitió que su ligamento se rompa, entender la fase de recuperación y el proceso de recuperación del tratamiento quirúrgico que Oscar recibió, analizar los nuevos desbalances musculares y analizar la movilidad de mi cliente. Es decir, para la recuperación óptima de una lesión se requiere de un conocimiento profundo del cuerpo, entendimiento de la biodinámica, pensamiento crítico y conocimiento del deporte o actividad que mi cliente practica junto con las características de vida cotidiana.

Oscar tenía una cadena posterior muy débil, con limitados rangos de movilidad en todo su cuerpo. El mecanismo de su lesión fue claro, siendo resultado de un pie en posición fija seguido por un movimiento rotacional brusco, que sin fuerza de su cadena posterior aisló el soporte de las fuerzas en un único ligamento que cedió por ser rígido.

La cirugía de Oscar no tuvo inconveniente y afortunadamente no hubo compromiso de tejidos musculares adicionales para su injerto. Su tratamiento requería un trabajo de sensibilización neurológica, propiocepción y movilidad de su nuevo tendón y área de fijación y trabajo en los problemas biomecánicos previamente anotados.

Posterior a la cirugía y sesiones de fisioterapia básicas, pertinentes al cuidado post- quirúrgico inmediato, Oscar alcanzó a soportar su peso con la pierna afectada, ganó tono muscular en la pierna nuevamente y controló el dolor durante actividades de la vida diaria. Llegó a mi consultorio con un estilo de vida semi sedentario, pero aún sin la capacidad de hacer deporte y mucho menos pensar en esquiar nuevamente porque persistía una sensación de inestabilidad, debilidad y dificultad para confiar en su pierna reparada.

El paso a paso de la rehabilitación

La fase más importante para una recuperación efectiva y con mínimo riesgo de lesión es justamente después de la fisioterapia y alta médica. Es una etapa larga y debe ser metodológica, progresiva y objetiva. Con Oscar, dado que acudió a mí algunos meses posterior al final de su terapia física, su nuevo tendón ya tenía mejor fijación.

Mi trabajo inicial fue devolverle la confianza en esa pierna y darle más propiocepción, balancear la distribución del peso de su cuerpo y mejorar su movilidad enfocándome en músculos que no se activaban adecuadamente al mismo tiempo. Mejorar su estado cardiopulmonar con ejercicios que no denotaran impacto en su área lesionada.

Una vez que se sintió más seguro, su movilidad se veía más eficiente y el dolor o sensibilidad del área tratada disminuyó, la intensidad y resistencia del trabajo de fortalecimiento debía incrementar pero aún dentro de un formato controlado y lineal. Es decir fortalecer músculos, mejorar su activación con peso incorporado y mejorar su resistencia sin dejar de lado el trabajo de propiocepción, balance y entrenamiento de su sistema nervioso.

Con masa muscular eficiente y balanceada, que soportó eficientemente su propio peso, el siguiente paso fue incorporar movimientos complejos, compuestos y añadir varios planos de movimiento con el fin de estimular a ligamentos y tendones a que tengan más plasticidad, ganen elasticidad, obtengan fuerza y sean capaces de soportar cambios direccionales e impacto.

Un entrenamiento inteligente con mayores retos y estímulos no solo para el cuerpo sino para la mente. Oscar en este punto ya fue capaz de incorporar ejercicios por su cuenta sin temor de que su pierna falle y ya notaba que su cuerpo respondía mejor que antes de lesionarse.

La vuelta al deporte

El último paso después de una lesión es la rehabilitación al deporte, es decir, preparar al cuerpo para soportar de la mejor manera las demandas especificas de la disciplina que se practica. Si no hay un deporte en específico pues es momento de intensificar y poner todo tipo de estímulos a los entrenamientos.

Esta fase va acompañada de la práctica del deporte especifico cuidando ser eficiente y por sobretodo asegurar que la técnica o la mecánica del movimiento sea adecuada para evitar lesiones a futuro.

En esta fase, Oscar prácticamente se olvidó de que tuvo una lesión y estaba listo y seguro de retomar su actividad, tenía mayor consciencia de su cuerpo y mejoró su movilidad y postura en su día a día, desarrolló suficiente conocimiento de su anatomía para identificar qué área de su cuerpo estaba tensa o qué parte requería un poco de atención y más que nada, en este punto, aprendió que el cuerpo puede ser tan fuerte o tan frágil como los estímulos a los que se le somete.

En conclusión…

  •  Las lesiones simplemente resultan de tejidos débiles, sean ligamentos, tendones, músculos, huesos o incluso un sistema nervioso poco desarrollado. Para regresar de una lesión, todos deben fortalecerse y nutrirse, ser estimulados como un todo, entendiendo que nos movemos en varios planos, que nuestros tejidos soportan fuerzas mucho mayores a las que podemos percibir y que nuestra actividad o inactividad diaria afectan directamente a cómo el cuerpo se tensiona y debilita.
  • Regresar de una lesión requiere paciencia, un plan y mucha dedicación.
  • Si se prepara al cuerpo para responder de la mejor manera a los impactos y riesgos que un movimiento demanda entonces el cuerpo puede volverse de acero.