HomeSaludHábitos del sueño: la diferencia entre dormir y soñar

Hábitos del sueño: la diferencia entre dormir y soñar

Es un tema en el que pocas veces nos detenemos. Sin embargo, mantener una calidad de sueño es un factor básico para el óptimo rendimiento diario de cualquier persona e indispensable para quien quiera llevar una exitosa vida deportiva.

Una buena “higiene de sueño” no dependerá solamente de la cantidad de horas que le dediquemos a dormir. También dependerá de qué tan profundo es ese sueño. Específicamente, dependerá de si alcanzamos o no la etapa R.E.M., por sus siglas Rapid Eye Movement y que, en pocas palabras, es la etapa en la que tenemos los sueños más vívidos de la noche.

La etapa REM ocupa el 25% de nuestras horas de sueño y sus efectos en nuestro organismo son numerosos. No solo nos aporta un verdadero descanso, el mismo que se siente casi de inmediato al día siguiente, sino que también está demostrado que el sueño REM tiene una relación directa con el desarrollo de la memoria. Fue en 1951 que el estudio del sueño humano dio un salto cuántico, gracias a la curiosidad del científico Eugene Aserinsky, quien decidió estudiar el cerebro de su hijo de ocho años, mientras este dormía, descubriendo que, en el encefalograma sus ondas se asemejaban mucho a las de un estado de vigilia y que los ojos del pequeño realizaban movimientos cortos y rápidos. De ahí que le pusiera a esta etapa del sueño el nombre de Rapid Eye Movement (R.E.M.). Desde entonces, esta etapa se ha convertido en fuente de debate, análisis e investigación no solo científica, sino filosófica y hasta religiosa. Las publicaciones al respecto son incontables. Rapid Eye Movement Sleep: Regulation and Function de Birendra N. Mallick, S.R. Pandi-Perumal, Robert W. McCarley y Adrian R. Morrison de Cambridge University Press es una excelente compilación sobre la materia, para cualquiera que desee bucear en estefenómeno, intrigante reflejo de un estado del ser.

Hemos establecido ya que un adulto debe dormir al menos siete horas diarias. ¿Pero qué pasa si ese adulto es, además, deportista? Entonces, así como todos los aspectos de su rutina cambian, sus hábitos de sueño también tendrán que modificarse. Aquí, la regla es bastante obvia: mientras mayor sea el desgaste, mayor cantidad de sueño deberá aplicarse a la rutina diaria. Aquí entra en juego, también, la intensidad del ejercicio. En términos generales, los horarios de sueño de un deportista podrían extenderse hasta 12 o 13 horas, dependiendo de lo demandante de su entrenamiento.

En algo están de acuerdo los especialistas: este aspecto es vital para asegurar un buen funcionamiento deportivo y una buena recuperación. Se ha demostrado que los períodos extendidos de sueño contribuyen considerablemente al desempeño, el tiempo de reacción, aletargamiento durante el día y el estado de ánimo de un deportista. Deterioros notables en la agilidad, reflejos, fatiga y una clara falta de vigor se manifiestan con hábitos pobres de sueño, según varios estudios científicos, aplicados al comportamiento atlético de deportistas de alto rendimiento. Las conclusiones son claras: no queda la menor duda de que existe una relación estrecha entre el tiempo y la calidad del sueño y el éxito deportivo.

 

Sueño y deporte

En términos generales, los horarios de sueño de un deportista podrían extenderse hasta 12 o 13 horas, dependiendo de lo demandante de su entrenamiento.

 

Hemos establecido ya que un adulto debe dormir al menos siete horas diarias. ¿Pero qué pasa si ese adulto es, además, deportista? Entonces, así como todos los aspectos de su rutina cambian, sus hábitos de sueño también tendrán que modificarse. Aquí, la regla es bastante obvia: mientras mayor sea el desgaste, mayor cantidad de sueño deberá aplicarse a la rutina diaria. Aquí entra en juego, también, la intensidad del ejercicio. En términos generales, los horarios de sueño de un deportista podrían extenderse hasta 12 o 13 horas, dependiendo de lo demandante de su entrenamiento.

En algo están de acuerdo los especialistas: este aspecto es vital para asegurar un buen funcionamiento deportivo y una buena recuperación. Se ha demostrado que los períodos extendidos de sueño contribuyen considerablemente al desempeño, el tiempo de reacción, aletargamiento durante el día y el estado de ánimo de un deportista. Deterioros notables en la agilidad, reflejos, fatiga y una clara falta de vigor se manifiestan con hábitos pobres de sueño, según varios estudios científicos, aplicados al comportamiento atlético de deportistas de alto rendimiento. Las conclusiones son claras: no queda la menor duda de que existe una relación estrecha entre el tiempo y la calidad del sueño y el éxito deportivo.

 

Tips una “higiene de sueño” adecuada

Tomar suplementos como melatonina natural todas las noches a la misma hora puede ayudarte a establecer tu rutina de sueño. Evita tomar cualquier otra pastilla que no sea natural, pues, por el contrario, pueden provocar adicción y generar, a largo plazo, trastornos del sueño.

 

-Asigna una hora adecuada para ir a dormir y una rutina previa. Respétala y cúmplela de manera consistente.

 

-No uses tu cama para funciones que no tienen que ver con el sueño (o la vida sexual).

 

 -Apaga todos los aparatos electrónicos, al menos media hora antes de ir a dormir.

 

-Evita comer de manera abundante o pesada antes de ir a dormir. Para eso, es importante, además, que tu desayuno y almuerzo tengan la cantidad adecuada. No tomes demasiados líquidos cerca de tu hora de dormir, para evitar interrupciones en la madrugada, para ir al baño.

 

-Si tienes la posibilidad de hacerlo, no uses una alarma para despertar. Deja que tu cuerpo despierte libremente.

 

-Tomar suplementos como melatonina natural todas las noches a la misma hora puede ayudarte a establecer tu rutina de sueño. Evita tomar cualquier otra pastilla que no sea natural, pues, por el contrario, pueden provocar adicción y generar, a largo plazo, trastornos del sueño.

 

-Cambia tu colchón y almohada cuando sientas una mínima incomodidad. No esperes a que se desgasten hasta el punto de no retorno. Para entonces, ya tendrás encima varias horas de mal sueño.

 

-No hagas siestas después de las cinco de la tarde (de hecho, la creencia general es que las siestas, a menos que sean cortas y bien manejadas, pueden jugarte en contra).

-Lleva un diario de sueño y un diario de sueños. Te ayudará a saber cuándo y qué tan a menudo sueñas y, por lo tanto, saber si estás alcanzando el estado REM como deberías. Escribe, además, que tanto y qué tan bien dormiste la noche anterior. Tómate el tiempo de hacer los ajustes que consideres necesarios en tu rutina.

-Prueba suplementos de magnesio. Pueden ayudarte a llegar más fácilmente a la etapa REM.