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Una aventura increíble, de Quito al Cuzco en bicicleta

Felipe Borja y Mario Villegas, amantes confesos del ciclismo, se embarcaron en una increíble travesía autoabastecida de Quito a Cuzco, llamada IncaDivide Ultra Cycling Race. Ambos completaron la prueba, de 3500 km y 63.500 metros de desnivel, entre 19 y 20 días, logrando el segundo y tercer lugar de llegada.

Foto: Soledad Rosales. Producción: Alejandra Reyes Roggiero. Cortesía IncaDivide Ultra Cycling Race y BikingMan.

Felipe y Mario son amantes de la naturaleza y las montañas, son referentes nacionales del ciclismo y la aventura. Completar la IncaDivide Ultra Cycling Race, de Quito a Cuzco, es el resultado de décadas en el deporte y del gusto por probar retos extremos. Hace 5 años, Felipe descubrió el ‘bikepacking’, salir de camping en la bicicleta sin usar parillas, solamente maletas colgadas en el cuadro de la bicicleta. “Hay que aprender a ser minimalista porque el espacio es muy limitado…pero me encantó porque combina la pasión por la bici y el gusto por las montañas”. Fue entonces que descubrió que existían competencias con este formato como Colorado Trail, de 900 km, autoabastecida, si ningún tipo de ayuda externa, inclusive sin equipo de emergencias o rescate, ni siquiera tenía costo de inscripción, ni premio, ni pódium. “Una carrera completamente irreverente. Era aventura de verdad. La terminé en siete días”.

En cambio, Mario, del 2011 al 2012, recorrió 26.000 km en bicicleta por 10 países de América del Sur durante un año y medio, junto con César Villegas. Desde el 2016, arrancó con desafíos de ultracycling para establecer récords personales como la Nonstop Amazonía 535 km, en 31 horas, desde Zamora hasta el Tena. Nonstop  Spóndylus 700 km, en 34 horas, sin descanso, desde San Lorenzo, Esmeraldas, hasta Montañita, Santa Elena.

Después de estas experiencias, no había duda de que deseaban con todas sus fuerzas completar la primera edición de la IncaDivide.

 

Mario Villegas y Felipe Borja

 

¿Cómo es la dinámica de esta travesía?

Mario: Si bien es la primera edición, se ha llegado a considerar a esta carrera como la más dura del mundo por varios factores. Es la más vertical con 63.500 metros de desnivel positivo, con mínimas de 500 msnm y altura máxima de 4.900 metros, con ocho pasos sobre los 4.000 metros en los andes peruanos. La carrera tuvo un tiempo máximo de 26 días. Recorrimos vías de asfalto y más de 450 km por caminos de segundo orden, con piedra y tierra. Enfrentamos diversos relieves, climas calurosos y temperaturas bajo cero. Esta es una prueba de superviviencia, en solitario y auto abastecida. No contamos con ningún tipo de asistencia humana ni motorizada, todo corría por cuenta de cada participante,  llevando el equipaje, la alimentación, ocupándonos del alojamiento, la asistencia mecánica, salud y seguridad. Yo logré completar 170 km diarios, sin días de descanso para terminar el recorrido en 20 horas y 10 horas.

 

¿La dificultad técnica del recorrido?

Felipe: Es una carrera bastante particular porque no es una carrera de montaña pero tampoco es una típica carrera de ruta. El recorrido está pavimentado en un 85%, pero esto no significa que todas las secciones pavimentadas estén en óptimas condiciones. De hecho, gran parte de las carreteras pavimentadas son carreteras de segundo orden, con poco tráfico, muchas de una sola vía, con grandes pendientes y curvas muy cerradas. Desde el punto de vista automotor malas carreteras, pero un paraíso para los ciclistas. Las secciones sin pavimento fueron muy duras por lo que una bicicleta de ruta no es lo mejor. La bicicleta ideal para esta carrera es una bicicleta de Cyclo Cross o una Gravel Grinder. No hubo ruta obligaría, fue prohibido utilizar las carreteras de la Costa y hubo ciudades de paso obligatorio: Vilcabamba, Cajamarca, Huaraz, Ayacucho y la meta en Cuzco. Podíamos escoger entre la ruta corta pero técnica o la ruta larga pero pavimentada.

¿Cómo manejaban las paradas, la alimentación y los descansos? 

Mario: Cada día consumía más de 8.000 calorías, siempre trataba de compensar con alimentos ricos en carbohidratos y proteínas. No siempre se encontraba más que un lugar para comer en un pequeño pueblo y consumir lo que había. Muchas veces llegaba por la noche y no encontraba nada más que galletas y yogurt. En varias ocasiones, las distancias entre pueblos y lo agreste del terreno me llevaba todo el día y no tenía comida. Salía del camino hasta encontrar algo. Para hidratarme usaba agua con panela y sal, de tres a cinco litros diarios. Buscaba alojamiento en hostales, pero en muchos lugares no conseguí y me alojé en los bomberos, una estación de policía, en la casa de un campesino, quien me prestó una cama junto a la cocina de leña. Fui acogido por el cariño de dos ancianos que vivían ahí y sólo hablaban quechua. En un pueblo llamado Pampa, la única persona que me pudo ayudar me prestó un cuarto y un  colchón con pulgas que no me dejaron dormir casi toda la noche. Muchas veces llegaba pasadas las 9 pm, recién a buscar qué comer y dónde alojarme.

¿Cómo se recuperaban a diario?

Felipe: En esta carrera es muy importante la alimentación. Yo comía cuatro veces al día, adicional a la comida de marcha. En realidad todo el tiempo estaba comiendo. El día empezaba las 4 am, me levantaba y mientras empacaba la bicicleta comía un primer desayuno que consistía en yogourt, jugo y pan. Luego a las 10 am paraba al segundo desayuno que era un plato grande de arroz con algúna proteína como pollo o carne. Entre las 2 y 3 pm almorzaba un plato grande de arroz, proteína y algo de vegetales. Y entre 6 y 7 pm cenaba una vez más la misma dosis. El sueño es el mejor recuperador, por lo que trataba de dormir ocho horas. Procuraba acostarme a las 8 pm y levantarme a las 4 am.

¿Cuáles fueron los momentos más duros del recorrido?

Mario: Cuando viajé por Sudamérica en bicicleta durante un año y medio, hace cinco años, adquirí experiencia en supervivencia, me familiaricé con relieves, climas y viajar sin dinero. Los momentos más duros fueron los climas fríos sobre los 4.000 metros, sobretodo cuando me cogía la noche. Muchas veces las bajadas las hacia con temperaturas bajo cero, llegaba congelado a los pueblos. En un par de ocasiones, la descompensación por la alimentación y el desgaste físico me obligó a caminar en las subidas, mis piernas no daban más, pero el deseo y la fuerza de mi mente superaron todo. Tuve un dolor de rodilla y de muslo que no pasó a mayores.

¿Momentos y escenarios magistrales?

Felipe: Perú es un territorio espectacular para quienes gustan de la montaña, la Sierra es sumamente agreste como resultado de grandes levantamientos y plegamientos de la corteza terrestre. Hay montañas y cordilleras enormes. Poder pedalear en esos escenarios fue verdaderamente espectacular. Rutas como el Cañón del Pato o el paso por la Cordillera Blanca y la Cordillera del Huayhuash son postales que recordaré toda la vida.

¿Cómo fue la preparación?

Felipe: Esta carrera fue la suma de todo lo que soy: ciclista, corredor de aventura, montañista. Tuve que aplicar todo lo aprendido en mi vida acerca de la aventura. Ya como entrenamiento específico, mi meta antes de la carrera era sentirme confortable con pedaleadas de 200 km y 4000 metros de ascenso, que era lo que estimaba hacer en cada día del IncaDivide. Para esto durante los primeros meses del 2017 planificaba salidas los fines de semana con esta distancia. En la carrera mi promedio diario fue un poco inferior, en los 19 días tuve un promedio de 180 km diarios. Los malos caminos y un día de enfermedad estomacal cobraron su factura. Para mejorar mi rendimiento en este tipo de carrera tendré que sentirme cómodo con distancias aún mayores, ojalá recorrer entre 250 y 300 km al día.

Mario: Han sido muchos años de estar activo en el ciclismo. No soy competidor. Parte de mi trabajo es hacer rutas en bicicleta, salidas con mi grupo Biciecuador en los paseos que organizo. Me movilizo en bici casi todos los días por la ciudad completando entre 20 a 45 kilómetros diarios. Entre semana me propongo entrenamientos de más de 150 km, con desniveles positivos. Todo esto junto con los retos nonstop me sirvió para estar preparado para esta competencia.

ciclismo

 

 

 

 

En la modalidad full de la IncaDivide Ultra Cycling Race participaron 11 ciclistas de Holanda, Suecia, Estados Unidos, Francia, Japón, Argentina, Perú y Ecuador. Solo cinco llegaron al Cuzco, con una sola finisher femenina, Yoshie Yabu y con un primer lugar para el peruano Rodney Soncco, quien completo la prueba en 18 días.

 

Sobre Felipe. Hace 24 años se dedica al ciclismo de montaña competitivo. Hace 13 practica ciclismo de ruta. Realizó un viaje en bicicleta desde la Patagonia a Alaska, completando 24000 km recorridos en nueve meses. Ha incursionado en carreras de aventura, enduro, triatlon, trai running y montañismo.

 Sobre Mario. Actualmente, es el director de Biciecuador, organización de cicloturismo creada en 2005. El atletismo y la aventura han sido parte de su vida deportiva. En 2005 inició una travesía en bicicleta por las 24 provincias del Ecuador durante 128 días. Las anécdotas del viaje se plasmaron en el libro: “Ecuador Visto desde una Bicicleta”.