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MARATHON DES SABLES

Roberto Olmedo en la odisea del desierto del Sahara

 

A inicios de 2017, Roberto Olmedo se convirtió en el segundo ecuatoriano en cruzar la meta de una de las carreras de ultra trail por etapas más duras del planeta, la Marathon Des Sables, en el desierto del Sahara. Nos relata su aventura, con útiles reflexiones para futuros participantes.

Por Roberto Olmedo. Fotos. Cortesía Roberto Olmedo.

Hace un año me dieron la oportunidad de trabajar en África. Tomé la decisión de vivir en Ethiopia con la ilusión de descubrir nuevas culturas, nuevos países y nuevos retos profesionales y personales. De ahí nació la locura de correr la Marathon Des Sables.

Hace aproximadamente cuatro años inicie a correr algunas carreras de trail. Conocí a amigos que se han convertido en mi familia como Pancho Pinto, Gonzalo Calisto y Gustavo Cevallos, con quienes los entrenamientos cobraron otro sentido y la afición a correr se convirtió en una pasión, un estilo de vida.

La experiencia previa

En el mundial de aventura 2014 compartí el almuerzo con Gonza Calisto. Me dijo: “pana ya es hora de que hagas algo de verdad, por qué no sales a correr fuera del país”. Entonces decidimos correr La Misión en Argentina, en el 2015, en donde logré el segundo lugar en la general, primero en la categoría. Después de la inolvidable experiencia en Argentina no he parado; junto con Pancho Pinto he planificado carreras nacionales e internacionales.

El año pasado acepté la oportunidad de vivir en África y me contacté con Millán Ludeña –primer ecuatoriano en correr la Marathon Des Sables- colega de universidad y gran amigo: “mi cat, quiero correr algo que marque mi estadía en África”. Después de largas conversaciones contándome todas sus experiencias en el desierto tomé la decisión de correr la Marathon Des Sables.

La preparación para enfrentar al desierto

La preparación para la carrera fue igual de difícil que correrla. Los entrenamientos los realicé con la ayuda de Pancho Pinto, desde Ecuador. Con más de 30 horas de distancia y ocho horas de diferencia horaria todo se puso cuesta arriba, la comunicación la realizábamos por Skype y Whatsaap, el control de los entrenamientos por medio de fotos, la revisión del equipo por video conferencias.

En Ethiopia inicié el proceso de entrenamiento con mi esposa Valentina García. Después de unos meses encontramos amigos de España, Japón y Francia con la misma locura por correr que acompañaron el entrenamiento, especialmente en las largas de fin de semana por las calles de Addis Ababa (capital de Ethiopia) y la montaña Entoto.

La compra del material que la competencia exigía fue una logística ¡mundial! Lamentablemente no existen tiendas de deportes en Ethiopia por lo que compré en Ecuador, Estados Unidos y Europa con la ayuda de amigos para después enviar el equipo a Ecuador o a Ethiopia directamente.

La dinámica del desafío

MARATHON DES SABLES

La carrera consiste en correr siete etapas por el desierto del Sahara, llevando una maleta con todo el material obligatorio y todo lo necesario para sobrevivir, incluido comida para antes, durante y después de la carrera. La cantidad de agua es limitada, la organización provee de agua para hidratación, preparación de comida y aseo personal. Estos factores hacen de la Marathon Des Sables una de las carreras más duras del mundo.

La aventura comenzó a inicios de abril en el proceso de la visa. Lamentablemente me negaron la visa para ingresar a Marruecos; dos horas antes del viaje la conseguimos, con ayuda de la organización y de la Embajada de Ecuador en Ethiopia.

En el aeropuerto de Madrid por cosas del destino me encuentré con un grupo de tres corredores llamados “Los Locos del Desierto” y con dos Asturianos: Iván y Pablo, que se convirtieron en mi familia durante mi estadía en el Sahara. Nuestra primera parada en Marruecos fue en Ouarzazate, donde fue el punto de reunión de los corredores y la organización.

Al siguiente día salimos muy temprano al primer campamento, después de 4h30 de viaje en bus llegamos al campamentos con tiendas llamadas Haimas, ubicadas en forma circular y distribuidas por países. Decidí compartir con los españoles y nuestro hogar fue la Haima 16.

Aquí se realizó la revisión del equipo obligatorio, entrega de dorsal, revisión del peso de la mochila (inicie con 10,5 kg), comidas por parte de la organización. Comencé a interactuar con corredores de otros países, el nivel deportivo y su trayectoria eran fenomenales. Para darles una idea, tres Haimas a la derecha me encuentré con Fernanda Maciel; cinco a la izquierda, Ester Alves y caminando por el campamento a Marco Olmo (para mí, un personaje que existe solo en los cuentos y que crees que todas sus historias no son reales), obviamente me pregunté qué hago aquí y el miedo invadió mi cabeza al darme cuenta de la magnitud de lo que iba a hacer.

MARATHON DES SABLES

Etapa 1. TIMGALINE AGUENOUN N´OUMERHIOUT OESTE – 30.3 km.

Iniciamos a las 9 am con un tiempo límite de 10 horas. En esta etapa quisé descubrir las sensaciones de correr en el desierto.

Durante los 30.3 km me sentí muy bien, mejor de lo que en los entrenamientos me imaginé, sin embargo; sabía que esto recién iniciaba y que habían 200 km más por recorrer por lo que controlé el ritmo y disfrute de la carrera. Al llegar a la meta me sentí fuerte, el miedo de compartir kilómetros con esos “súper corredores” paso a segundo plano, todo era real, ya estaba corriendo, codo a codo, con ellos y para sorpresa mía terminé en puesto 150 de un total de 1200 corredores, con un tiempo de 3 horas y 34 minutos.

Cuando llegué al campamento aún estaba vacío. Entré a mi Haima a cocinar una de mis primeras comidas y, a diferencia de las historias de Millán, yo estaba recibiendo a los compañeros que llegaron después de dos o tres horas de su primera experiencia en el desierto. Esa tarde me di cuenta que todos los que estamos ahí, estamos viviendo lo mismo, que a pesar del historial que tengamos en nuestras piernas el mundo dentro de la Marathon Des Sables es igual para todos.

Etapa 2. AGUENOUN N´OUMERHIOUT OESTE RICH MBIRIKA – 39 km.

Partimos a las 08h30 am y con un tiempo máximo de 11h30 para cubrir los 39 km. En esta etapa comencé a sentir la fuerza del desierto, pasamos por dunas que son montañas de arena que te exigen el doble de esfuerzo, 5 horas de sol intenso, escases de agua, arena dentro de los zapatos sin embargo el rendimiento fue el mismo logre cumplir los 39 km en 5 horas 17 min ubicándome en el puesto 134.

Ya en la haima estaba contento con el desempeño, me sentía fuerte y baje puestos pero un gran problema había sucedido en 60 km recorridos, las polainas que no permiten el ingreso de arena a los zapatos se habían despegado. Al principio pensé en dejar así y correr con lo que tenía pero cuando les comenté a los más experimentados su reacción era estás loco no se puede terminar esta carrera sin protección en los pies. Conseguimos hilo, aguja y toda la tarde me convertí en zapatero, polainas listas descansar y pensar en el siguiente día.

Etapa 3. RICH MBIRIKA EL MAHARCH NORTE– 31.5 km.

La hora de partida fue 08h30 am para completar un total de 31.5 km en un tiempo máximo de 10h30. Este día, con las piernas cansadas y con la cabeza pensando en los 86 km del día siguiente, planifiqué correr cuidándome al máximo pero no contaba con que las dos subidas en la cima del jebel JOUMA BABA ALI. La exigencia de la etapa fue muy fuerte con subidas de arena interminables, con temperaturas promedio de 40 grados y bajadas técnicas. Prácticamente terminé la etapa corriendo con el corazón, las piernas estaban cansadas y las ampollas comenzaron a aparecer. Este día corrí 4 horas 25 minutos, ubicándome en el puesto 138.

A la llegada sabía que tenía que hidratarme al máximo, comer y descansar por lo que esa tarde no salí de mi haima hasta que recibí los mensajes y en uno de ellos leí que Valentina no había recibido ningún mensaje los días anteriores, por error había escrito mal el correo.

La organización nos facilitaba el envío de un correo diario, mi familia no había recibido información de tres días en ese mensaje de 600 caracteres. Necesitaba la fuerza de todos para lo que restaba de la carrera.

MARATHON DES SABLES

Etapa 4. EL MAHARCH NORTE JEBEL EL MRAIER – 86.2 km.

La etapa larga de 86.2 km, con un tiempo máximo de 35 horas, fueron, sin duda, los kilómetros más fuertes que he corrido en mi vida.

Ese día me ubiqué en el puesto 154 con un tiempo de 14 horas 26 minutos. La planificación de la carrera para esta etapa era tan solo descontar kilómetros, no importaba cómo, la idea era terminar. La noche anterior a la etapa los corredores que han participado en ediciones anteriores nos decían: “si terminamos la etapa de mañana ya somos finishers”.

La etapa inicio a las 08h15 am. Sabía que iba a correr todo el día con el sol del desierto y por medio de arena por lo que la hidratación y la alimentación eran lo más importante. Tomé líquidos cada km o cada 10 minutos máximo. En los puntos de control (total 7) literalmente me bañaba con una de las dos botellas que la organización nos daba y la otra la usaba para rellenar las dos caramañolas.

Para esta etapa traté de engañar a mi mente contabilizando los puntos de control, total siete. Era más fácil descontar siete controles que 86 kilómetros. Después del control seis, al kilómetro 65, ya iniciada la tarde, la cabeza y el corazón pesaron más. Con las piernas totalmente cansadas y los pies adoloridos por las ampollas, no quedaba más que correr con la cabeza y pensando en toda la gente que estaba apoyándome al otro lado del mundo. Antes de salir esta etapa leí los mensajes que me enviaron la noche anterior y recordaba cada palabra.

Crucé la meta a las 10 de la noche, con un té caliente y tres litros de agua como recibimiento. En la haima ya estaba un compañero me saludo y continuó durmiendo, yo tarde una hora entre prepara la comida, revisar mis pies y alistarme para descansar. En ese transcurso llegó Ana, nuestra única compañera mujer en la haima, con la mala noticia de que había decidido retirarse de la carrera.

Esa noche y en el transcurso del día siguiente, seguían llegando. En esta etapa el tiempo máximo de llegada fue de 35 horas, por lo que pude descansar todo el día siguiente.

Etapa 5. JEBEL EL MRAIER MERDANI– 42.2 km

Última etapa cronometrada de 42.2 km y tiempo máximo de 12 horas. Con más de 200 km corridos, piernas cansadas, pies lastimados y hombros adoloridos, me enfrenté a los últimos 42.2 km. La mayoría de corredores se habían guardado tanto que este día, a pesar del cansancio, se sentían bien y pensaban correr a un buen ritmo. Yo, todo lo contrario, lo dejé todo en la etapa larga, no sabía cómo iba a salir de esos 42 km y, como sorpresa, la noche anterior nos informaron que el pelotón de los primeros 150 corredores íbamos a salir dos horas más tarde.

En esta etapa salí con los más duros, “los pros”. En pocos minutos perdí de vista al primer pelotón, durante 5 kilómetros me mantuve en el segundo pelotón llevando un ritmo de 5 minutos el kilómetro, pero el desgaste de los días anteriores peso más, decidí bajar el ritmo y tratar de disfrutar esos últimos kilómetros.

Totalmente cansado llegué a la meta después de 6 horas, en el puesto 409 de la etapa. La medalla de finisher colgaba en mi cuello pero no me sentía al 100%, tuve problemas estomacales, infección en las vías urinarias, problemas con la hidratación. Sabía que con el rendimiento de este día iba a bajar el desempeño de los otros.

Totalmente desanimado llegué a una haima vecina, la 12, y mis amigos me reciben como un campeón y logré comprender que llegué a la Marathon Des Sables con la finalidad de vivirla y terminarla, que mi desempeño fue sobresaliente, ubicándome en el puesto 160 de más de 1000 corredores, siendo el segundo sudamericano en llegar a la meta. Llevé la bandera de mi país por el desierto y junto a Millán, me convertí en el segundo finisher ecuatoriano de esta increíble carrera.

Etapa 6. MERDANI MERZOUGA– 7.7 km

La etapa solidaria, últimos kilómetros compartiendo con todos los corredores y amigos. Esta etapa no es cronometrada y la mayoría la hicimos caminando y disfrutando de la belleza del desierto del Sahara.