HomeEntrenando¡Encontré mi zapato ideal para correr!

¡Encontré mi zapato ideal para correr!

Cuando arrancamos en el deporte como afición tenemos la mala costumbre de escoger los accesorios solo por su diseño. ¡Hay que cambiar el chip! En este artículo te vamos a hablar de la importancia de escoger un buen calzado para correr, porque no solo se trata de comodidad sino de salud. Un buen calzado ajustados a tus necesidades potenciará tu rendimiento y alejará las lesiones.

Asesoría: Soledad Darquea, instructora certificada de CHI RUNNING® y CHI WALKING®.

Atrás quedaron los días en los que el mismo zapato servía para correr, jugar tenis, fútbol o salir a caminar al centro comercial. La tecnología y su evolución han permitido que cada deporte tenga los zapatos específicos para su práctica y competencia, con varios modelos adaptados a las necesidades del cliente. Este desarrollo continuo permite que los atletas, aficionados y de élite, obtengan mejores resultados, potencialicen sus rasgos biomecánicos y prevengan lesiones por trauma repetitivo (al correr, el pie atraviesa por tres fases: el talón se asienta, la parte media se apoya y metatarsos o punta se despega).

Su constitución y diseño se adaptan a los distintos tipos y problemas de pie y pisada para correr sin lesiones a la vista.

Los zapatos de correr vienen en varios tipos según su peso:

Para asfalto

• Para entrenamiento: el peso de los zapatos varía entre 10.5-13 onzas en hombres y 8.5-10 onzas para mujeres.

• Competencia: el peso varía entre 4 y 7 oz (unisex) Para terrenos irregulares o trail: Las carreras de trail han proliferado en los últimos años y la industria del calzado ha evolucionado con ella. Los zapatos de trail tienen suelas más labradas para un mejor agarre en las montañas. La capellada también es más resistente para evitar que se rasgue con ramas o piedras, e incluso algunas puntas vienen reforzadas con material repelente al agua. El peso varía entre 11-12 onzas para hombres y 8-10 onzas para mujeres.

Zapatos minimalistas: El peso es de 6 onzas para hombres y 4 onzas para mujeres. Los modelos que servirán mejor a una u otra persona dependerá también de otros factores como: tipo de arco, peso de la persona (a mayor peso es necesario un zapato con mayor acolchonamiento, que equivale a mayor protección), preferencias o necesidades especiales (como lesiones anteriores en lumbares o rodillas) y forma de pisar al correr.

La forma del pie y la comodidad

Evalúa las siguientes características de tu pie:

• Arco normal o alto = pisada neutral o supinador. Se recomiendan zapatos neutrales o con acolchonamiento.

• Arco bajo o plano = pisada de pronador. Se recomiendan zapatos con estabilidad.

Apuesta por un calzado de entre media a una talla más grande de lo que usualmente usas en zapatos de calle. El pie se hincha luego de unos 30 a 40 minutos de actividad física. Ese espacio extra evitará las ampollas y las uñas negras por el roce con la punta del zapato. También es buena idea amarrarse los zapatos con un doble nudo para evitar parar durante el entrenamiento o la competencia.

Como regla general, los zapatos de un corredor deben cambiarse cada año. Sin embargo, esto también depende del uso que se le dé. Cuando la persona está entrenando para competencias de manera consistente, el desgaste se dará de manera más rápida. En ese caso se recomienda cambiar cada 600 a 800 kilómetros, es decir, entre 6 a 8 meses.

La relación con la técnica de carrera

Un corredor eficiente aprovechará de mejor manera las características del zapato que mejor le conviene. Para el resto de corredores, principiantes o incluso avanzados, mejorar la técnica es posible con cursos y prácticas diarias sobre una correcta postura (el cuerpo debe estar alineado) para ahorrar energía y minimizar lesiones.

La industria de los zapatos está evolucionando para hacer eco de “menos es más”. Técnicas como CHI RUNNING® y CHI WALKING® sugieren tener un contacto más real entre la mente y el cuerpo, con técnicas que ayudan a correr sin lesiones y de manera más eficiente; y a caminar con más energía. Motivan a utilizar zapatos cada vez más livianos que permiten una mayor conexión entre lo que se siente en el pie y en el cuerpo, para entrenar a la mente a estar más atenta a la postura y a las formas correctas de correr.

Sin embargo, es importante recordar que mientras más liviano sea el zapato, tiene menos material. Menos material significa menos acolchonamiento y menos acolchonamiento significa menos protección para las articulaciones. Los atletas élite, al tener una biomecánica eficiente y al ser livianos, pueden utilizar zapatos que pesan menos de 5 onzas, para tener el menor peso posible en su contra al momento de competir. Media onza puede determinar el ganar o no una carrera.

OTROS CONSEJOS

•Compra tus zapatos de correr después de entrenar, al finalizar el día o después de un buen tiempo en el que se hayas retomado tus labores cotidianas, así tu pie estará dilatado.

•Pruébate el zapato con las medias que usas para correr. Así tendrás una idea clara de cómo te quedan.

•Camina en la tienda donde estés comprando los zapatos. Pruébate el par y siéntelos si se amoldan a tu pie. Si te sientes muy cómodo en ellos, cómpralos enseguida. Si sientes la mínima molestia, intenta otro par.

•Si usas plantillas correctoras, compra zapatillas neutras, a menos que tu doctor te recomiende otras correcciones.

•Antes de empezar a correr, usa los zapatos en casa. Al tercer o cuarto día realiza un trote suave para adaptarlos al pie. Ciertos modelos, especialmente los de estabilidad, que tienen la corrección para el arco bajo, necesitan un poco más de tiempo para lograr comodidad al correr.