HomeCuerpo y mente¿Vejez? Yo la llamo, vida para avanzados

¿Vejez? Yo la llamo, vida para avanzados

Con el paso de los años, compartir lo aprendido se vuelve una necesidad. Se abre la oportunidad de vivir cosas nuevas, emocionantes. La tercera edad se hizo para fluir con naturalidad como el río, hasta llegar al gran mar.

Por: Antonia Schmidt-Kakabadse. Phd, Dr.Sc. en medicina holística

 

El Phd de la humanidad integrada

Llegar al nivel de la tercera edad no es una etapa cualquiera, es el comienzo de un ciclo muy especial. Estamos llegando al Phd de humanidad integrada (Se me acaba de ocurrir). Significa que hemos pasado el nursery, la primaria, la secundaria, la universidad de la vida. Hemos reído, llorado, amado, odiado, perdonado, luchado, sentido, sacrificado. Hemos visto nacer y morir gente, ideas, ilusiones, proyectos y en contra de toda lógica, ilógicamente, nos hemos levantado, comenzando una vez más y hemos triunfado. Hemos bailado rock, hemos botado muros de falsa moral, hemos construido las nuevas bases para el cambio de era, para nosotros, nuestros hijos, nietos, pasando así la posta como siempre ha sido en la evolución de la humanidad.

Los que estamos ahora sobre los sesenta para arriba hemos pasado muchas tormentas en la vida. Como ninguna generación antes, tuvimos que vivir constantemente, desde 1945, en situaciones de guerra. Propias como ajenas. Grandes, medianas y pequeñas. Militares, civiles, galácticas, industriales, económicas, hasta llegar al 2016, a un nuevo gran éxodo, que mueve y cambia el mundo.

Somos una nueva tercera edad. Una generación que tuvo la suerte de haber vivido con velocidad de luz el holocausto que viene antes de una nueva era.

En nuestra niñez, escuchábamos por transmisión directa radial, el primer sonido del Sputnik. Piep,piep,piep. Y el mundo lloró. La primera sonda en el espacio, que abrió el ‘runrun’ hacia las laureles tecnológicas, científicas, económicas. ¿Quién gana hoy, mañana, pasado mañana, en el futuro? El poder sobre el mundo y el exomundo están en juego. Muy fascinante y muy peligroso. Nosotros hemos vivido las guerras de las galaxias, matrix, los superhéroes, Disney, Microsoft, Facebook. Del teléfono fijo al teléfono celular, de la fotografía en papel al Sykpe en vivo y en directo.

Hemos visto la primera televisión en blanco y negro, después en dos colores, luego multicolor, hasta llegar, hoy en día a manejar, con control remoto, unas maravillas en 3d, que nadie se imaginó existirían hace un medio ciclo atrás.

Pudimos estudiar. Las mujeres se tomaron las universidades, su libertad de decidir, las protestas contra todo y nada, hasta entender que se necesita una ruta de viaje. Hemos fallado, hemos rectificado, hemos otra vez fallado y nos seguimos levantando. Acumulando sabiduría, que te ofrece la vida, si así lo quieres. Y si no, también es una decisión.

La vida nos enseñó a cumplir con una ley de la vida: dar, recibir y orientar.

En la forma más loca, más cruda, más tentativa. Del mercado de navidad con nieve, olor a vino caliente, salchichas a la brasa, cakes aromáticos, al mercado Amazon. De estimulantes suaves hasta drogas mortales.

Por eso somos una nueva tercera edad. Nos costó ser titulados con el Phd de la humanidad integrada.

¿Qué nos depara la vida con la vejez?

Somos pioneros, guerreros, curiosos, a veces ignorantes de todo lo nuevo, pero con la intención de integrar también un cierto conocimiento de ‘lo difícil de entender’ a nuestra vida. La posta ya está en otras manos. Nosotros nos podemos dedicar ya a tantas otras cosas para las que nunca tuvimos tiempo.

Cuidar más nuestro cuerpo-mente-espíritu. Seguir ágil y abierto en todo sentido.

Entender que hay diferencias en las edades en lo que respeta a las mejores épocas de la vida para producir mejor rendimiento: Jugadores de tenis logran sus mejores juegos entre los 20 y 30 años. Matemáticos y músicos como Einstein, Newton y Mozart hicieron sus obras más notables en la tercera década de sus vidas. Biólogos llegan a sus mayores logros entre los 30 y 40. Los políticos a los 50 y los 60 años. Escritores y artistas llegan al climax de su creatividad a los 80 y 90 años, como por ejemplo Picasso, Matisse, Rebecca West, G. Bernard Shaw, Bernstein, Oscar Niemayer, entre muchos otros.

Actualmente, hay campeonatos deportivos máster, tercera edad, como el Nacional Máster de Natación en Guadalajara. Más de mil nadadores participaron.

Tomamos el caso de Jim Hammond, atleta de Estados Unidos. Un atleta destacado dentro de los elitistas. Se entrena una o dos horas diarias, corre, hace ejercicios anaeróbicos como si fuera más joven. Jim ha ganado tres medallas de oro y una de plata y demuestra un estado cardiovascular insuperable. Eso con 93 años. Su secreto: no lo tiene.

Un maratonista hindú, que con 100 años dejó de correr maratones.

Nosotros aprendemos de ellos y las generaciones aprenderán de nuestra sabiduría.

¿Cuándo comienza la tercera edad? Unos dicen con 60, otros 65 y 70 u 80. Pero al final, ¿no será este juego de años una definición social?. Si se llega a la tercera edad, a la vida para avanzados, la pregunta es: ¿qué hacer con todas las experiencias acumuladas? Pues, pasarles sin imponer, porque el río fluye por sí mismo. Sin instrucciones encuentra su camino hacia el mar.

El camino de la sabiduría conduce a la unión en la plenitud profunda. Fluye sin prisa, hacia la unión, al paso del río. Recuerda que el impulso de la sangre y todo su afán conducen al gran pozo donde todo se confunde.

“La vida nos enseñó a cumplir con una ley de la vida: dar, recibir y orientar”.