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Tres Centros Sagrados

En estos lugares confluye la belleza natural, la historia y el misticismo.

Son templos del sol, sitios de purificación y conexión con los Dioses. ¡Conócelos!

Fotos: 123rf.com. Cortesía Muso de sitio Tulipe.

LAS RUINAS DE INGAPIRCA

Ingapirca, ubicado a 80 kms de Cuenca. significa “muros incas”. Esta fortaleza ancestral se alza a 3160 msnm y es el ejemplo más claro de la arquitectura de este imperio con nichos, ventanas trapezoidales y piedras ajustadas. Según la historia, 500 años antes de que Huayna Capac llegara al lugar  (1470) y alzara la fortaleza de Ingapirca, habitaron ahí los Cañaris, enriqueciendo el lugar con el mestizaje de estas culturas.

Según estudios arqueológicos, la infraestructura principal era usada como un templo del sol, donde se realizaban celebraciones religiosas con la alineación  perfecta del astro con el solsticio de verano. En estos días, la luz del sol brilla a través de la puerta de entrada hasta llegar a una pequeña cámara en la parte superior del templo.

 

 

 

 

EL CENTRO CEREMONIAL DE TULIPE

Tulipe significa “agua que baja de las tolas”. El centro ceremonial, ubicado al noroccidente de Pichincha, es un santuario subtropical donde en antaño habitaban los Yumbos, quienes plasmaron sus conocimientos de arquitectura y geometría para honrar a sus dioses con ritos de purificación.

En Tulipe se encuentran siete estructuras hundidas: dos semicirculares, dos rectangulares, una cuadrada, una poligonal y una circular. Estas piscinas se usaban para ritos de purificación, de iniciación, de fertilidad y de agradecimiento. Junto a estas estructuras de piedra y a lo largo del recorrido de los ríos, se halló petroglifos, es decir, dibujos tallados en piedra, que muestran una simbología que relaciona íntimamente al ser humano con el cosmos.

LA CASCADA DE PEGUCHE

Peguche, a dos kilómetros y medio de Otavalo, es una pequeña comunidad rodeada por el  Imabura y el Cotacachi, que según las creencias indígenas están vinculados por una historia de amor.

Más adentro, por un sendero hecho por los lugareños en pleno bosque de eucaliptos, se encuentra la cascada sagrada, un caída de agua de 18 metros de altura y 6 de ancho que históricamente ha sido un centro ceremonial indígena.

Los baños de purificación en sus poderosas aguas, traídas desde el Lago San Pablo, se realizan una noche antes del Inti Raymi o fiesta del Sol. Una celebración con la que la comunidad quichua de Imbabura agradece a la madre tierra por las cosechas y constituye el inicio de su año productivo y personal. Los danzantes de diferentes comunidades son los principales hacedores de esta tradición. Ellos se bañan y aprovechan la fuerza de la cascada antes de iniciar los bailes de festejo.