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Siguiendo las leyes de la biomecánica

Por Ma. Gabriela Moreno, Médico, Ms Deportología, CD Medicina Funcional, CPT, HC.

Correr es la actividad más humana que existe. Con siglos de caminar en superficies modificadas y el uso de zapatos, el cambio de las actividades diarias y las maneras de transportarnos o movilizarnos, la biomecánica se vio directamente afectada, resultando en una serie de trastornos en la forma de correr. El siguiente articulo describe las herramientas y técnica de cómo hacerlo correctamente.

LOS PIES

Todo el cuerpo participa en cada fase de la carrera. A pesar de que la mayor parte del control de movimiento humano está comandado por el cerebro, en el aspecto motor los pies son fundamentales. El contacto inicial con el suelo debe ocurrir en la parte más externa del pie (el lado del dedo pequeño) y con el medio pie o la punta, dependiendo de la velocidad, pero nunca en el talón.

Adicionalmente, el apoyo siempre debe ser con tobillos neutros para usar el tendón de Aquiles con mayor eficiencia. La ultima función en la que el pie participa es la transferencia de contacto de lateral a medial hacia el dedo gordo, permitiendo que la parte frontal del pie entre completamente en contacto con el suelo, poniendo carga en el pie y una buena utilización del tendón de Aquiles como resorte. Así se logra una adecuada transferencia de fuerzas y por tanto una mejor propulsión.

LA CADERA

Más arriba en la cadena cinética, después de prestar atención a los pies, el énfasis debe recaer en la cadera. La extensión de la misma es lo que genera potencia, más no el empuje con los pies.  La propulsión hacia adelante debe provenir del pistoneo desde la cadera, siendo la velocidad y el grado de extensión de esta zona lo que controla la velocidad. De esta manera, a mayor fuerza en la extensión de cadera, mayor es la fuerza aplicada y mayor la velocidad alcanzada. Es decir,  la potencia en la aceleración proviene de la cadera y no de los pies. Una vez extendida la cadera, el pie se despegara del piso, iniciando la fase de recuperación en esa pierna.

Una manera sencilla de cómo balancear el movimiento de la cadera es enfocarse en el horizonte, permitiendo una corrección natural entre las direcciones del desplazamiento, en vez de tratar de enfocarse en este movimiento. Así mismo, corregido el ángulo, la potencia generada por la cadera tiene potencial de resultar en una catapulta para esa pierna. Las rodillas inmediatamente conducen la dirección del movimiento, pasando por debajo del glúteo. Es entonces cuando el corredor debe procurar asentar ese pie bajo su centro de gravedad, alcanzando un ángulo recto de la pierna en relación al piso. Cabe recalcar que la rodilla solo dirige la dirección, más no el movimiento en sí, por lo que lo principal a corregir es la forma en la pisada y la fuerza generada en la cadera.

LOS BRAZOS

Por otro lado, el trabajo del tren superior es importante componente de la carrera. El balanceo de los brazos debe acompañar al movimiento de las piernas, es decir que los brazos se mueven en sincronía con las piernas, siendo el brazo que dirige, opuesto a la pierna que dirige. El braceo afecta directamente a la movilidad de las piernas. En ese sentido, se deben usar los brazos para conducir el ritmo de carrera y su movimiento debe ser adelante y hacia atrás.

La teoría o indicaciones de cómo correr adecuadamente puede ser complicada para aplicar. Para ponerla en práctica, el atleta debe hacer carreras cortas, poniendo atención en un área a la vez.

Recuerda…

  • Posición del cuerpo erguida, con ligera inclinación delantera en relación al piso. Con cabeza y cuello relajados.
  • La pisada va debajo del cuerpo, apoyando el medio pie o punta bajo la rodilla y cerca del centro de gravedad.
  • El braceo controla el ritmo.
  • La extensión de cadera controla la velocidad y la movilidad.