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Sarah Piampiano, vivir como una PRO

Por Marialuz Arellano.
Fotos: Cortesía Sarah Piampiano.

 

Revista Vidactiva entrevistó en exclusiva a la triatleta norteamericana Sarah Piampiano, una de las profesionales que crece sostenidamente en el circuito IRONMAN (IM). Ser un Pro es más que ir por el premio en cada competencia, es un compromiso de vida.

 

Las primeras impresiones

 

 

La historia de cómo Sarah Piampiano se convirtió en triatleta profesional es inspiradora. Ella era una exitosa banquera en Nueva York con un futuro prometedor, pero un día decidió dejarlo todo por su pasión, el triatlón, una aventura que había iniciado como aficionada en el 2009.

 

La conocí personalmente en febrero de 2013. Habíamos coincidido en el IM de Pucón (enero de 2013), donde quedó segunda, y más tarde en mi primer campamento del equipo Purplepatch de Matt Dixon. Sarah Piampiano era una de las profesionales, principiante aún. Nunca me imaginé la evolución que iba a tener como deportista. Sarah se consagró como triatleta profesional, con un gran potencial, en el campeonato mundial IM del 2015, donde quedó séptima entre las mujeres. Un logró realmente importante que requiere una preparación muy delicada. Antes de esa carrera hablé con Matt y me dijo: “Sarah va a ir por todo”. En ese entonces, ella no tenía ningún ojo encima, fue la última profesional en clasificar para el Mundial. Verla llegar séptima, tras una maratón impresionante, fue una sorpresa para todos.

 

 

Con esa solidez, se presentó en el 2016, ya con muchos ojos puestos sobre su rendimiento. Minutos antes de salir, sudada después de correr y haciendo estiramientos, la vi muy calmada. Algo que me impresionó pues tenía una gran presión sobre sus hombros. Pero lo logró, terminó séptima nuevamente, rebasando a varios deportistas en el atletismo.

 

 

La intimidad de una triatleta

 

 

Este año tuve la oportunidad de entrenar con el equipo de Purplepatch en San Francisco, Estados Unidos. Un día, después de entrenar ciclismo en la clase de rodillos con potencia, Matt, me dijo: “vamos a correr un poco y luego vas a tomar un taxi hasta la casa de Sarah Piampiano y vas a hacer tres horas de ciclismo con ella”. Por un lado, estaba exhausta, pero por otro, tenía esta emoción inmensa de rodar, un mano a mano, con una profesional de su calibre.

 

Cuando llegué a su casa, en las afueras de San Francisco, en una zona llamada San Rafael, lo primero que hizo es llevarme a un cuarto para cambiarme. ¡Esa habitación era el paraíso! Todo lo que había era deportivo, con la presencia de sus auspiciantes: Cervelo, Saucony, Clif Bar, Shimano, Polar, Rudy Project, Bear Mattress, Zona3. Cascos por todos lados. Varias bicicletas colgadas en la pared. Abrías los cajones y estaban repletos de lentes de natación, gafas para correr y para el ciclismo. Todas las herramienta y repuestos imaginables. Un armario repleto de nutrición. Todas las colecciones de prueba de las marcas que la apoyan.

 

Con esa sensación, la de haber estado en la intimidad de una triatleta Pro, pedalee junto a Sarah por dos horas y descubrí a una mujer generosa, sencilla, enfocada en lo que hace. Como triatleta es estructurada y se toma su carrera deportiva seriamente, con una relación increíble con sus auspiciantes.
Sarah estuvo en el IM 70.3 de Perú, en Lima. Seguramente, la veremos de cerca en muchas de las competencias de nuestra región.
Esto fue lo que me contó, en exclusiva, para Vidactiva:

 

¡Dejaste todo por el triatlón! Eras banquera en Nueva York, muy exitosa ¿Tuviste miedo de dar el salto?

Viví una gran vida, tuve un trabajo bien pagado y estable y trabajé duro para llegar al lugar que alcancé en mi carrera. Mis padres, mi familia y mis amigos pensaban que estaba loca por tirarlo todo por algo que carecía de seguridad financiera. Para la mayoría de los triatletas profesionales, los primeros años son duros. Si tienes patrocinadores, a menudo no te pagan, sólo te proporcionan productos. La única fuente de ingresos son los premios en efectivo. Es un tiempo estresante. Tuve la suerte de tener un buen primer año, así que hice algo de dinero, unos 25 a 30 mil dólares, pero eso no fue suficiente para cubrir todos mis gastos de coaching, viajes y vida. Tuve que confiar en los ahorros. Sentí que tenía mucho que probarles a los demás y a mí misma. Mi vida entera cambio. Pasé de vivir sola en mi departamento a compartir uno con tres personas. Hoy, mis días giran entorno a mi formación de atleta y el descanso. Mi volumen de entrenamiento es altísimo, el triatlón es mi nueva profesión.

 

 

¿Cuándo supiste que estabas lista para ser una Pro?

Quise competir como profesional antes de poder hacerlo. Saqué mi licencia de profesional en 2010. Hablé con muchos entrenadores para que me llevaran al siguiente nivel, todos se embarcaron en la escalada de mi carrera a excepción de un entrenador: Matt Dixon de Purplepatch Fitness. Matt me dijo que necesitaba desarrollarme física y emocionalmente y que si él me entrenaba debía esperar hasta cuando verdaderamente esté lista. Ese fue el trato. Empezó a entrenarme en agosto de 2010 y al final de 2011 me dijo que pensaba que estaba lista para dar el salto. Me convertí en profesional después del Mundial IM en 2011. Mi primera carrera como Pro fue el IM Cozumel. Después de esa carrera dejé mi trabajo, empaqué y me mudé a Los Ángeles para comenzar a entrenar y correr a tiempo completo como profesional. Siempre digo que comencé a ser una triatleta profesional el 1 de enero de 2012 , el día que llegué a Los Ángeles.

 

Los pros y contras de ser pro

PROS

Tengo  mi propio horario. Mi ‘oficina’ es nadar, andar en bicicleta y correr.

Viajo a lugares increíbles y los vivo de forma muy distinta. He montado bicicleta en China, África, Taiwán, experiencias que sólo me puede dar este trabajo.

Conozco gente de todo el mundo y de todas las clases sociales.

Estoy en forma y saludable

Me empujo a seguir de maneras que no sabía que eran posibles.

CONTRAS

Puede ser difícil a la hora de establecer relaciones.

No existe vida social.

No se puede ser tan espontáneo

Es un desafío ganarse la vida

Existen riesgos como lesiones y accidentes

 

¿Cómo fue la transición a nivel competitivo?

El competir como profesional es otro mundo. Como un aficionado, dentro de cada grupo de edad, existe un puñado de atletas sólidos. A nivel profesional todos son fuertes, incluso los profesionales más débiles son fuertes. Esto hace que la dinámica de la carrera, la estrategia y el enfoque mental difieran mucho de las carreras por edad. Es por eso que muchos atletas luchan con la transición de grupo de edad a Pro. Por edad, seguramente, ganabas todo y como profesional tienes que luchar mucho más y cavar más profundo, incluso para ser promedio. Las personas que ganan carreras son verdaderamente atletas extraordinarios.

 

 

¿Cómo ha sido tu evolución?

Mi clave es la consistencia. Estoy entrando al sexto año de mi carrera y, sin duda, mi cuerpo se ha vuelto más resistente. Ahora puedo manejar cargas de entrenamiento más grandes. En mis primeros años pusimos un gran énfasis en el volumen de la natación, pero desde entonces hemos evolucionado aún más en el ciclismo y en el entrenamiento funcional.
Desde el primer día, Matt y yo nos hemos planteado un gran objetivo: ganar el Mundial IM. Pero durante mi entrenamiento es rara la vez en la que pienso en las grandes metas. Más bien me centro en la formación diaria y en las metas a corto plazo. Mi concentración está en todas las pequeñas cosas que creo darán lugar a los grandes resultados y a los cambios en el tiempo.

 

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Te apoyan grandes marcas, ¿cómo cultivas esta relación fundamental para tu carrera?

Soy afortunada por trabajar con algunas de las mejores marcas en el negocio: Cervelo, Saucony, Clif Bar, Shimano, Polar, Rudy Project, Bear Mattress, Zona3… Con muchas he trabajando desde el comienzo de mi carrera y me acerqué declarándome una usuaria leal de sus productos. Desarrollar una relación con los patrocinadores parte desde cómo se es capaz de representar a la marca. Por ejemplo, Cervelo es la única bicicleta que he montado. Fue la primera que compré y la única que espero montar. Clif Bar fue el único producto de nutrición que funcionó para mi estómago y he sido una consumidora leal debido a su compromiso con la sostenibilidad y sus prácticas de agricultura orgánica. Al principio no recibí paga de ninguno de mis patrocinadores. Ahora recibido bonos de producto y rendimiento. Las expectativas obviamente son que me convierta en una atleta de clase mundial y con eso vienen los incrementos económicos.
Hago mucho por mis patrocinadores: pruebas de nuevos productos, retroalimentación de productos, sesiones de fotos, contenido para redes sociales, blogs, reuniones y activación local y regional. Paso aproximadamente 10 horas a la semana trabajando en proyectos de patrocinadores fuera del entrenamiento que hago.

 

 

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¿Cómo es un día típico de Sarah Piampiano?

En promedio, entreno entre 28 y 35 horas por semana. Esto incluye nadar, andar en bicicleta, correr y trabajo de fuerza. Además visito, una o dos veces por semana, a un quiropráctico, un terapeuta de masaje, un psicólogo deportivo y a mi nutricionista. Con este agregado, que es parte de mi formación como triatleta profesional, son 40 horas a la semana de trabajo.
Mis días son todos diferentes. Lunes y viernes son siempre de recuperación y tienen poca o ninguna intensidad. El resto de días son de trabajo duro e intensidad. Por lo general, es en cualquier lugar, de cuatro a siete horas de entrenamiento.
En el Campeonato Mundial IRONMAN en Kona de 2015 y 2016 te posicionaste en séptimo lugar. En la última ocasión te vi muy tranquila ¿cómo enfrentas las competencias?

 

Mi meta es llegar a cada carrera tan tranquila y confiada como sea posible. Confiar en el proceso y el trabajo que se ha hecho. Hay momentos en que no duermo bien antes de las carrera, pero normalmente logro de seis a ocho horas de sueño la noche anterior. También me pongo nerviosa y es gracioso que sea, generalmente, durante las competencias de principio de temporada.

Esta es mi rutina pre competencia: en la mañana me despierto y hago una carrera de 10 minutos, sin GPS o ritmo, es realmente sólo para despertar el cuerpo. Luego hago unos 30 a 45 minutos de ejercicios de activación. Mi desayuno es siempre de tres huevos, un tazón de fruta con sal y un pastel de arroz con mantequilla de almendras. Necesito 15 minutos para fijar mi transición y después hago una carrera de 20 a 30 minutos. Corro hasta que mi cuerpo se ‘abre’ y empieza a sentirse suelto. Justo antes de empezar, tomo un Red Bull y me como un bar Clif Nut Butter. Entonces, estoy lista para la carrera.

 

 

¿Qué significa Kona para ti?

Es el santo grial de las carreras IM. Mi esperanza y mi sueño es convertirme en campeona del mundo, por eso esta competencia marca el enfoque de mi temporada cada año.

 

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