HomeActualidadNUNCA DEJES DE LUCHAR: La historia de Majlinda Kelmendi

NUNCA DEJES DE LUCHAR: La historia de Majlinda Kelmendi

 

 

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Por: Paulina Terán

Brasil. Agosto 2016. Y esa mirada. La expresión estupefacta en su rostro. La apariencia de no terminar de procesar lo que acababa de lograr: la primera medalla para su país. Kosovo: una diminuta nación lacerada por el olvido, la guerra y la, aún vigente, disputa territorial. 

Yo estaba ahí, por un golpe de suerte. Y ese momento permanece conmigo. No conocía su historia, sus detalles. Pero había algo en Majlinda que desde fuera se percibía diferente al resto de competidoras. Muchas, después de ganar, salían con un aire de arrogancia. Otras hacían un despliegue de euforia. No fue así con Majlinda. Después de ganar, se desplomó y rompió el llanto. La emoción la atravesó y solo pudo ponerse de rodillas.

Después supe lo que había detrás de ese instante sublime. “Yo tenía solo ocho años cuando vivimos la guerra en Kosovo. Mi familia y yo no pudimos salir de la casa durante tres meses. Mis padres perdieron sus trabajos. Pero lo mejor de todo esto es que inmediatamente después de la guerra, empecé a hacer judo. Solo quería ser alguien a través del Judo. Cuando gané una medalla por primera vez, mi madre y mi padre se pusieron muy felices. Así que pensé: Sí, encontré una forma de hacer felices a mis padres, de tener dinero y de ayudarlos” dijo en una entrevista para el canal oficial de la Federación Internacional de Judo. 

Majlinda nunca fue catalogada como una judoka extraordinariamente talentosa. Solo tenía más ganas de triunfar que el resto. “Tiene un gran corazón y un espíritu enorme para la lucha” decía su entrenador. Para Majlinda, habría sido todo más fácil si hubiera aceptado representar a otros países en lugar del suyo. Le habían ofrecido mucho dinero. Pero ella se negó. Quería darle una alegría a su país, golpeado por la tragedia. Y ese deseo la sostuvo hasta el final y todos celebramos con ella con lágrimas en los ojos, aún cuando no entendíamos bien todo lo que pasaba. La belleza de su alma inquebrantable se esparció por todo el coliseo y nos estremeció. 

Hoy, debido a la emergencia sanitaria desatada por la pandemia del Covid-19 en todo el mundo, las olimpiadas fueron pospuestas y es un golpe duro para todos los atletas que soñaban con ese momento. A veces la vida nos sorprende y nos duele. Pero cuando ponemos el corazón, ese instante de gloria nos encuentra, aunque a veces tarde en llegar. ¡Nunca nos demos por vencidos! Majlinda no lo hizo: “He soñado con esto por mucho tiempo y por fin llegó. No hay dinero en el mundo que pueda comprar lo que siento en este momento”.