HomeActualidadKipchoge ¿Es justa su sanción?

Kipchoge ¿Es justa su sanción?

¿Dónde están los límites entre colaboración e ilegalidad? ¿Se deberían revisar ciertas reglas del deporte? ¿Es el logro de Kipchoge menos valioso si es el resultado de un trabajo en equipo?

Nunca antes se había corrido una maratón en menos de dos horas, hasta que lo que parecía imposible se alcanzó. El corredor keniano Eliud Kipchoge completó los 42 kilómetros del reto INEOS de Viena en 1 hora 59 minutos y 40 segundos.

Hace más de una semana, el corredor de 34 años logró lo que parecía un desafío inalcanzable, tras su último intento durante el Gran Premio de Italia en el circuito de Monza en 2017, donde falló por 25 segundos.

Pero tras días de polémica, este gran logro de Kipchoge no será reconocido de forma oficial por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, pues hubo algunos factores que impidieron este reconocimiento. ¿Por qué? Primero, el atleta estuvo acompañado por un equipo de 42 personas para marcarle el paso, entre ellos medallistas olímpicos como Paul Chelimo, Matthew Centrowitz y los hermanos Ingebrigtsen.

Aparte, sus entrenadores lo seguían en bicicleta para entregarle agua y geles energéticos, mientras que normalmente es el corredor el que se acerca a una mesa por las bebidas. Otro de los factores que influyó en la eliminación del record fue que Eliud Kipchoge obtuvo la ayuda de un carro que con una luz fluorescente le mostraba la ruta, para que siga el camino idóneo. El reglamento de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, estipula que este tipo de ayudas no están permitidas, razón por la cual Kipchoge no será reconocido.

 

Dopaje tecnológico

Además de todo lo antes descrito, existe otra polémica en torno al record de Kipchoge: sus zapatillas, las cuales él describe como la “zapatilla perfecta”. Este nuevo invento está diseñado para reducir el esfuerzo del atleta al pisar, todo por la combinación de cuatro cámaras de aire, suela perfilada, almohada de espuma, superficie que repela el agua, cordones ligeramente inclinados y placas de fibra de carbono.

Ahora, la gran pregunta en torno a estas zapatillas es si proporciona una ventaja al atleta o no. Los fabricantes de los zapatos aseguraron lo siguiente: “Estamos muy emocionados por ver cómo la zapatilla siguen superando los límites del rendimiento humano en maratones de todo el mundo”. Entonces, ¿es esto dopaje tecnológico o no?

¿Qué es dopaje tecnológico? El dopaje tecnológico es el uso de todo equipamiento que aporte una ventaja sobre el resto, como en el caso de Kipchoge. A pesar de que la Federación Internacional de Atletismo no se ha pronunciado al respecto, el articulo 143.3 del reglamento dicta lo siguiente:

“Unas zapatillas no deben estar construidas de modo que proporcionen a un atleta una ayuda o una ventaja injusta. Cualquier tipo de calzado debe estar razonablemente al alcance de todos en vista del espíritu de universalidad. Cuando haya evidencias de que no se ajusten al reglamento las zapatillas pueden ser sometidas a estudio y si hay incumplimiento puede prohibirse que sean usadas en competición.” (Federación Internacional de Atletismo).

Nos unimos al debate que ha inundado las redes sociales y la páginas web: ¿es esto doping tecnológico o no? Para poder obtener una respuesta, hay que ver más allá. A pocos días del logro de Kipchoge, la keniata Brigid Kosgei marcaba un nuevo récord del mundo en la Maratón de Chicago, Geoffrey Kamworor reventó el récord de media maratón en Copenhaghe y Kenenisa Bekele se quedó a dos segundos del récord del mundo de Maratón en Berlín. ¿Qué hay en común en todos estos atletas? Todos usaban los mismos zapatos.

Por otro lado, es normal que las marcas sigan inventándose y desarrollándose tecnológicamente, algunos atletas argumentan que debe ser la Federación Internacional de Atletismo la que debe realizar los estudios necesarios para ver si en efecto los zapatos dan una ventaja competitiva o no. “Si alguien critica nuestro desempeño está bien. Siempre hay criticas. No se puede evitar que suceda, pero puedo intentar dejarlas para que no se me metan a la cabeza”. Estas fueron las palabras de Kipchoge tras escuchar todas estas criticas.

De algo estamos seguros y eso es que el esfuerzo y la dedicación de estos atletas es admirable y el cuerpo humano sigue superando los limites, pero ¿hasta que punto se permitirá la intervención tecnológica y de otro tipo en el deporte? ¿Dónde se traza el límite? Son preguntas que surgen y no podemos dejar de pensar en cuál es tu opinión.