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Auto-cuidado: Cuatro formas realistas de mejorarlo

Si piensas que el auto-cuidado tiene que ver, más que nada, con velas aromáticas y largas sesiones de yoga, no has entendido bien el concepto.

El tema del auto-cuidado es hoy bastante frecuente. El movimiento “body-positive” y de autoestima ocupa cada vez más espacio en las redes, blogs, televisión y revistas. Al interior de la redacción de Vidactiva tocamos mucho este tema; está presente en las conversaciones cotidianas del equipo e incluso nos llamamos la atención mutuamente, cuando vemos que alguien no se está tratando del todo bien o que ha rebasado sus límites. Sí, hoy todos estamos pendientes y conscientes del tema. Sin embargo, la información que circula por ahí suele ser, hasta cierto punto, repetitiva y simple. El concepto sigue siendo mucho más complejo de lo que parece. En la búsqueda por nuevas formas de comprenderlo, nos encontramos con un artículo de la revista Psychology Today, escrito por la psicóloga norteamericana Katherine King y su perspectiva nos abrió los ojos. Si bien la mayoría de especialistas en el tema se enfoca en la creación de reglas claras, que hay que cumplir a rajatabla, Katherine va más allá y nos da solo cuatro pautas realistas, que se enfocan en la base del asunto: la relación que tenemos con nosotras mismas y cómo la expresamos día a día.

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Pauta número 1: Auto-cuidado = auto-discurso

Mucha gente protesta cuando leen recomendaciones demasiado específicas de auto-cuidado, porque consideran que no tienen tiempo para hacer yoga, energía para ejercitarse, o dinero suficiente para regalarse un masaje. Y tienen razón. Si bien estas cosas pueden ser parte de un proceso de auto-cuidado, pasa por alto el punto esencial del asunto: el auto-cuidado es una forma de vivir tu vida y esto incluye, en gran medida, la forma en la que nos relacionamos con nosotras mismas en todos los momentos del día. Nuestro auto-discurso es capaz de cambiar nuestro estado de ánimo, nuestros niveles de estrés y cambiar el hecho de sentirnos abrumados o en control de nuestra rutina. Así, un largo e intenso día de trabajo puede provocarnos ansiedad y agotamiento, o podría convertirse en un interesante reto que saque a relucir nuestras fortalezas ante el mundo. Si este aspecto no está atendido, puede que tomes la clase de yoga, pero que pases comparándote con el resto durante esa hora. Puede que tomes ese masaje, pero estarás pensando en el trabajo todo el tiempo. Presta atención y empieza a eliminar tus hábitos de pensamientos inútiles y tóxicos. Esa es la parte más importante del auto-cuidado.

Pauta Número 2: Las distracciones ayudan, pero solo por un momento

Si preguntamos a la gente qué ritual de auto-cuidado tienen, la mayoría dirá que buscan distraerse de sus detonantes de estrés. Algunos ejemplos de esto son tomarse maratones de Netflix, leer un libro, o ir al cine. No tiene nada de malo dedicarse a estas actividades ocasionalmente. Cuando las emociones llegan a un punto extremo, y el agotamiento es notable, distraerse del detonante de estrés es una buena idea, ya que abordarlo directamente podría ser inútil. Sin embargo, los problemas pueden agravarse cuando la única actividad de auto-cuidado en la que uno trabaja son cosas que te ayudan a desconectarte de la situación y evadir los problemas. Si esto se sostiene por demasiado tiempo, es probable que la mente acumule una gran cantidad de pensamientos irresueltos que, en lugar de ayudar, causarán mayor estrés, mayor cansancio y peores problemas.

Pauta Número 3: Encuentra maneras de procesar tus experiencias desde un punto de vista emocional

Para equilibrar tus distracciones favoritas, busca actividades que te ayuden a procesar lo que estás experimentando. Es importante que el auto-cuidado incluya tiempo para pensar en lo que estás atravesando y analizar tus detonantes de estrés, permitiéndote sentir las emociones que afloran con ellos.

Por ejemplo, si estás abrumado por la confluencia de varias fechas de entrega a la vez, no hay cantidad de distracciones que solucionen el problema a largo plazo. Lo más inteligente sería, en cambio, buscar la manera de involucrarte en una actividad que aborde directamente los síntomas de tu estrés, como un ejercicio guiado de relajación, o una conversación con un colega. Se busca bajar la tensión en la mente y en el cuerpo, no evadir la situación y, así, empeorarla.

El auto-cuidado involucra prestar atención a nuestras emociones y proveerlas de cuidado y atención.  Actividades específicas que ayuden a procesar nuestras emociones de manera directa pueden variar de persona a persona, pero incluyen: escribir un diario, dibujar, hablar de tu estrés con una amiga o terapeuta, realizar alguna actividad religiosa o espiritual, bailar, ejercitarte, escuchar música o permitirte tener un largo llanto. Sí, podrías involucrarte en actividades que también incluyan ver una película o un libro, pero buscarás contenido que trate directamente el problema que estás atravesando. Por ejemplo, podrías leer poesía que toque las emociones en las que estás trabajando o ver vídeos de conferencistas motivacionales en línea, en lugar de distraerte con un drama romántico.

Cuando consideres actividades como las mencionadas al final, las preguntas más importantes que deberás hacerte después de realizar la actividad: son “¿He accedido a mis propios pensamientos y sentimientos? ¿Tengo una mejor perspectiva y noción? ¿Siento alivio? Si la respuesta es sí, entonces, escogiste las actividades correctas.

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Pauta Número 4: Cuida tu salud física

Parece obvio. Sin embargo, muchos lo pasamos por alto. En la búsqueda de auto-cuidado, mucha gente piensa que deben agregar algo nuevo o dramáticamente diferente a su rutina, para ver un cambio en sus vidas. Puede ser fácil perder tiempo, energía y dinero en masajes, clases de meditación y hobbies extravagantes que te motiven. Y, aunque practicar estas actividades pueden formar parte de tu auto-cuidado, es importante no restarle atención a las rutina diarias que mantienen tu salud física.

Ya que debes, necesariamente, dormir, comer, bañarte y vestirte todos los días, estos pueden ser momentos útiles para mejorar tus hábitos de auto-cuidado. ¿Qué tal si escoges alimentos que te nutran verdaderamente? ¿Qué tal si cambias tu hora de sueño, o compras esa almohada especial que viste para dormir mejor? Todas estas pequeñas modificaciones diarias en tu rutina diaria pueden ser grandes oportunidades de mejorar tu auto-cuidado.

Enfocarnos en nuestro auto-cuidado es una forma de decirnos que somos importantes. No se necesita demasiado tiempo, energía o dinero para lograrlo. Basta con empezar a cambiar la forma en que te hablas y las cosas que te dices en la mente, cuidar tu salud y buscar un mejor balance entre las distracciones y los espacios para procesar tus emociones. Así, estarás encaminada a una vida centrada en el auto-cuidado que te reporte satisfacción, equilibrio y paz.