¿Cómo prepararte?

Antes de la carrera

-Mantén un entrenamiento consistente, que implique trabajo de fuerza, flexibilidad, funcional y cualquier otra disciplina.
 
-Progresa, poco a poco, en las distancias. Primero participa en distancias cortas para luego ir por distancias de 40 kms.
 
-Busca la ayuda de un entrenador que te guíe correctamente para evitar lesiones y que la experiencia sea agradable y divertida.
 
-Con miras a la competencia, analiza la ruta para programar tu entrenamiento en cuanto a volumen, tipo de terreno, inclinaciones, etc. El entrenamiento debe ser lo más parecido a lo que será la carrera.
 
-En la semana previa recupera, estira, disfruta de masajes de descarga y come sanamente. Hidrátate y duerme muy bien.

El equipo correcto
 
-De acuerdo al análisis de la ruta realiza la elección del equipamiento. Por ejemplo, si la ruta es técnica y tiene lodo, elige unos zapatos con buen labrado.
 
-De acuerdo a la inclinación y la cantidad de desnivel positivo y negativo decide si llevar o no bastones. Los bastones ayudan a descargar el esfuerzo de las piernas y equilibrar con la fuerza de los brazos. Si has entrenado con bastones, será un punto a favor, pero si no los has usado antes, es preferible no arriesgarse porque pueden estorbar más que ayudar.
 
-Usa mochila o un cinturón según la distancia y tu comodidad.
 
-Elige las medias con cuidado. Es preferible que sean delgadas, sin costuras y especiales para trail, que sean al menos hasta media canilla para protegerte de espinos.
 
-Recuerda no usar nada nuevo el día de la carrera, solo aquello que has usado en entrenamiento. Eso incluye geles, gomitas o cualquier alimento nuevo.

 
Joaquín López durante la Ultra Trail Mont-Blanc 2019
En modo competencia
 
-Días previos lee una y otra vez el reglamento, toma en cuenta el material obligatorio para no tener apuros antes de salir y no tener el riesgo de ser descalificado.
 
-En días previos realiza, además, un análisis completo de la ruta. Daniela Sandoval, reconocida atleta de trail, quien alcanzó un octavo lugar en la Maxi-Race el año pasado, además de analizar la altimetría o el desnivel acumulado, repasa mucho el kilometraje y los tramos más o menos difíciles, según sus características físicas como atleta: “Suelo dar lo mejor de mí en las zonas que sé que son mis fortalezas y descansar en las zonas que son mis debilidades. Así logro una carrera equilibrada para mi cuerpo” dice.
 
-El día de la competencia ten una idea del clima y la temperatura para saber bien qué tipo de ropa usar para la carrera. “A la hora de elegir el equipo para una competencia es muy común que los corredores no sepan bien a qué tipo de terreno van. Por ejemplo, llevar zapatos lisos a una carrera de mucho lodo, o muy técnica, o correr en short cuando toca correr por zonas de mucho pajonal o espinos” dice Joaquín López, quien el año pasado obtuvo el sexto lugar en la Ultra Trail de Mont-Blanc.
 
-Inicia a un ritmo cómodo y, poco a poco, ve acelerando conforme  le proporcionas energía a tu cuerpo. 
 
-Durante la carrera mira siempre el reloj cada 20 minutos y come y toma agua, así no tengas sed o hambre. Esa rutina te permitirá no descompensarte en los últimos kilómetros. 
 
-En cada PC recarga la hidratación y la comida. Tómate el tiempo para analizar el kilometraje hasta el próximo PC para llevar la comida y agua suficientes.
 
-Evita cargar cosas innecesarias en competencia. Los porsiacasos no sirven y agregan peso que debemos cargar durante horas. “En temas de ruta, es muy común que los corredores no se sepan la altimetría y no sepan en dónde hay puntos de reabastecimiento, etc. Llevan en sus mochilas hidratación y comida para cuatro horas, cuando no es necesario; pues lo cierto es que cada hora se puede recargar agua y comida. Por otro lado, cuando ya piensan que todo es bajada a la meta (porque así parece), vienen una o varias subidas  más que, sin tomar las precauciones necesarias desde antes, pueden causar malestar físico y emocional” anota Joaquín. 
 
-Mantén tu estrategia y en momentos duros con cansancio y dolor refúgiate en los paisajes. “No hay mejor motivador que el paisaje que te regalan las montañas. Sumérgete en la naturaleza. Escúchala y disfruta” dice Daniela 
 
-Siempre debes estar atento a la señalética de la carrera. Aunque un corredor esté adelante no lo sigas. ¡Corre atento!
 
 
Daniela, Sandoval, tocando la campana de la Maxi-Race
Después de la carrera
 
-Hay deportistas que sugieren descansar un día por cada hora corrida. Esto no significa, necesariamente, dejar totalmente la actividad. Es importante que el descanso incluya terapia física, y una alimentación e hidratación abundantes, para reponer los electrolitos. También es un buen momento para probar actividades diferentes que disfrutes.
 
-Es importante no forzar el tiempo de recuperación. Escucha a tu cuerpo y toma el tiempo que necesites. No es recomendable competir a semana seguida. Tu plan de entrenamiento y de carreras durante el año debe dejar espacio para el descanso y el entrenamiento entre un evento y otro. Ese lapso de tiempo te permitirá revisar tu técnica, tu desempeño y corregir cualquier tipo de error.
 
 

Aquí tienes diez ejemplos de personas que se propusieron alcanzar sus sueños y lo lograron.  ¡Sigue leyendo y verás que este año no tienes excusas para superar todo lo que te propongas!

1.- #VamosRichie. Ecuador se vistió de rosa

En junio del año pasado, todo el Ecuador, lloró, gritó y rió histérico, sobrecogido por, quizá, el momento deportivo más intenso de todo el año y el más importante en la historia del ciclismo ecuatoriano. El carchense Richard Carapaz se vistió con la maglia rosa y se coronó como el campeón de la emblemática carrera Il Giro d’ Italia, cambiando para siempre los parámetros de este deporte en nuestro país. Tuvimos la oportunidad de preguntarle lo que lo motivaba y el por qué se golpeaba el pecho cada vez que ganaba. Su respuesta nos tocó el corazón:  

Foto: Ilario Biondi/BettiniPhoto©2019 Cortesía de: Movistar

2.- ¡Karl Egloff: el superhombre de las montañas es ecuatoriano!

El 20 de junio, el ecuatoriano Karl Egloff pulverizó el record de Kílian Jornet en el Denali, en Alaska, al ascender el coloso en 7h40 minutos y descenderlo en apenas 4:04 minutos, lo que lo ubicó en la cima mundial del speed climbing y lo acerca aún más a cumplir su proyecto Seven Summits.

Foto: Soledad Rosales

3.- Carla Pérez: Subir el Everest y el K2 el mismo año

El año pasado, Carla Pérez tenía planificado subir el Everest, con oxígeno, en calidad de guía. De manera inesperada, surgió una propuesta de subir el K2 sin oxígeno, pero de hacerlo ese mismo año y con alrededor de un mes de diferencia. Después de meditarlo, Carla dijo que sí. Al subir el K2 sin oxígeno, Carla, se convirtió en la primera mujer en el mundo en subir el K2 y el Everest en el mismo año y en apenas la cuarta en lograr subir las dos cumbres sin oxígeno.

Carla Pérez subiendo el K2. Foto: Esteban “Topo” Mena

4.- Sara Palacios: el Ecuador ya tiene una triple corona

El año pasado, la nadadora ecuatoriana Sara Palacios logró un hito histórico en su carrera deportiva al completar la  Maratón de Manhattan, en Estados Unidos. La maratón consiste de una vuelta completa a la isla de Manhattan (de 46 Km), en sentido anti-horario. Con este logro, Sara alcanza la Triple Corona de aguas abiertas, un reconocimiento que otorga la Asociación Mundial de Aguas Abiertas. La Triple Corona está compuesta de tres travesías, cada una con su contenido histórico su desafío físico: son el Canal de la Mancha, el Canal de Catalina y, finalmente, la Maratón de Manhattan.

5.- Zuko Carrasco: el primer latinoamericana en subir el Kilimanjaro en una handbike

Viernes 12 de septiembre Sebastián, el Zuko, Carrasco subió a la cima de la montaña más alta de África, acompañado por un equipo de  por nueve personas y dos handbikes: La Diabla (como la que aparece en la foto), que es mejor para senderos menos técnicos, y El Monstruo, más fuerte y apta para pasar por encima de piedras y arenales. Se convirtió en la segunda persona en el mundo en lograrlo y el primer latinoamericano y ecuatoriano en hacerlo.

6.- Roberto Morales y Nicolás Navarrete liberaron El Capitán

Los escaladores ecuatorianos cumplieron su sueño de subir El Capitán en modalidad libre (sin cuerdas) y lo hicieron por la ruta Freerider, cumpliendo un sueño que persiguieron durante años: “Escalar la Gran Pared, el Big Wall más mítico que existe en el planeta tierra es algo que todo escalador tiene que intentar y soñar. Poder escalar 1000 metros de pared totalmente vertical con una calidad de roca excepcional, que no hay en ninguna otra parte del mundo” nos  decía Roberto.

7.- Joaquín López: brillante en la UTMB

A finales de agosto, el ecuatoriano Joaquín Lópezs nos dio una enorme alegría al quedar en el sexto lugar de la carrera Ultra Trail de Montblan, con 22h47 minutos. El Ultra Trail de Montblanc (UTMB) es la carrera más grande en esta modalidad deportiva. Es la más mediática. Hay 10000 corredores entre las distintas carreras. Es toda una fiesta, toda una semana de competencias

8.- Ironman Manta 70.3: más grande y más fuerte

El año pasado, Ironman Manta 70.3 contó con 1842 inscritos representando a 24 países. De entre ellos, 28 atleta ecuatorianos alcanzaron podios, en comparación con los 15 que se llevaron podios en su primera edición en el 2015. Además, 7 atletas amateur ecuatorianos se ubicaron en los primeros 20 lugares, a comparación de solo un atleta que lo logró en el 2015. ¡La carrera tuvo un impacto económico de más de cinco millones de dólares para el país! Y tú, ¿ya te inscribiste?

9.- Leyes: más apoyo para el deporte

El 9 de diciembre se aprobó un incentivo para las empresas privadas que creen en el deporte: el aporte que se destine por patrocinio, publicidad o proyecto deportivo podrá ser deducido por el doble de su valor cuando se declare el valor del impuesto a la renta anual. De esta manera, se espera que el 2020 sea un año de ilusiones y grandes expectativas para los deportistas que siguen soñando en representar a su país y llegar lejos.

10.- Pablo Vargas: el atleta no vidente coronó el Cotopaxi

El pasado 23 de noviembre, Pablo Vargas, atleta no vidente, llegó a la cima del volcán Cotopaxi. Cuando se paró en la punta de esta emblemática montaña, una enorme sonrisa iluminó su rostro, para entonces, bañado en lágrimas de felicidad, gratitud y emoción.

Pablo Vargas junto al equipo que lo acompañó a la cima del Cotopaxi.

Foto: cortesía de Phisique Wellness Club

Tus patrones de rendimiento no pueden ser medidos de un día para el otro. Cuando sabes llevarlo con precisión y constancia, un diario de entrenamiento, puede convertirse en tu coach personal y hasta en tu bola de cristal. Aprende a utilizar esta magnífica herramienta de evolución deportiva.

El éxito deportivo, la consecución de triunfos y metas no es más que la acumulación de un día más un día, más un día de entrenamientos, los mismos que, de repente, se convierten en una temporada completa, en tres meses, en un año, en una medalla o un gran ascenso. Cuando el entrenamiento no tiene un objetivo o una motivación específica, se puede realizar de manera espontánea y libre. Sin embargo, cuando entrenar es un asunto más “serio” o “profesional” o cuando, sencillamente, se busca llegar cada vez más lejos en el trabajo deportivo, es importante contar con una herramienta que nos permita cuantificar nuestros logros y llevar un registro detallado de las cosas que estamos haciendo y los resultados que están arrojando. Según la revista Furthermore, hay suficientes estudios para afirmar que escribir ayuda a los deportistas a superar derrotas, reducir los pensamientos improductivos y dormir más profundamente. Te sorprenderá el número de atletas que utilizan esta herramienta para mejorar su desempeño.

Hay varios tipos de diarios de entrenamiento. Mikey Olzkinski de Purplepatch Fitness es uno de ellos. “He estado monitoreando mis entrenamientos por doce años. Solía ser un hábito digital, pero por los tres o cuatro años, me empecé a sentir abrumado por la constante exposición tecnológica y decidí cambiar al papel. Siento un genuino disfrute y alivio al observar mi proceso de entrenamiento escrito en un papel. Juro que me mantiene cuerdo”. Hay quienes los utilizan como meros planes de entrenamiento y en donde se anota, únicamente, el tipo de ejercicios que se harán durante ese día. Sin embargo, si lo que quieres es llegar más lejos, proponemos la creación de un pequeño libro (también puede ser un bloc de hojas en blanco que vayas acumulando en una carpeta, si te resulta más práctico y cómodo), que contenga toda la información pertinente a tu trabajo deportivo:

Datos básicos:

Cada día debe contener, para empezar, los datos básicos del entrenamiento, para poderlo identificar con facilidad: fecha, tipo de entrenamiento y duración. Asimismo, en la primera hoja del “libro” debería estar anotada la información general de tus características físicas: edad, altura, peso, medidas e información médica pertinente. Tu peso y medidas deberían volver a anotarse en la primera página previa a cada mes nuevo, para poder identificar los cambios en los mismos. Si el entrenamiento es uno de trote, es importante anotar el número de kilómetros. Si es entrenamiento funcional específico, entonces es importante anotar el número de repeticiones o cualquier dato que resulte decidor de cuánto se entrenó realmente ese día.

Datos físicos diarios:

Frecuencia cardiaca: para medirla, puedes utilizar un reloj de entrenamiento con pulsómetro, o calcularla usando la fórmula de Frecuencia Cardiaca Máxima, tomándote el pulso. Asimismo, podrás calcular el número de calorías consumidas, con la misma herramienta, o usar una calculadora de calorías aproximada de las muchas que se encuentran online hoy en día, de acuerdo a la actividad que hayas realizado. Si eres mujer, también es importante que anotes el día del ciclo menstrual en el que te encuentres, para tener presente la relación entre tu momento hormonal y tu desempeño deportivo.

Mente

Lo que sucede en tu mente y tus emociones es tan importante como lo que pasa en tu cuerpo. Cada día es necesario anotar qué emoción prevalece durante el entrenamiento: euforia, ansiedad, temor, cansancio, desmotivación, etcétera. También es útil anotar si el entrenamiento lo has realizado por tu cuenta, o en compañía de alguien más (todo influye).

Detalles del entrenamiento

Si bien en el título de cada día ya habrás indicado qué tipo de entrenamiento estarás realizando ese día , es importante que desgloses esta información tanto como te sea posible. Algunas de las variables pueden ser: ritmo, intensidad, características del lugar de entrenamiento, del terreno, de la pista, del espacio y, de ser pertinentes, puedes anotar elementos como fuerza, velocidad, resistencia, postura, potencia y capacidad de recuperación.

Itinerario

Si el entrenamiento incluye una salida, ya sea un ascenso, un recorrido de trail, bicicleta o trote, es necesario incluir los detalles del lugar que se está visitando y nombrarlo por el sitio que se visita.

Zapatos y equipo

Identificar el tipo de equipo que estás usando ese día también será útil para saber si está funcionando apropiadamente. Si sales a correr, los zapatos serán una parte primordial del entrenamiento y es importante que anotes, de la manera más detallada posible, la forma en que te sirven durante el entrenamiento (presta atención a factores como adherencia, protección del pie, suavidad en la plantilla, sujeción del pie, entre otros). Asimismo, si vas a subir una montaña, o a salir en bicicleta, se debe anotar el desempeño de cada herramienta, para saber si se necesita hacer un cambio o mantenimiento.

Condiciones climáticas

Anotar el clima de cada día te podrá indicar qué tanto estás dejando que este factor afecte o no tu desempeño. Asimismo, puedes notar que a tal hora del día eres más o menos fuerte que en tal otra.

Combustible

Contar con una descripción detallada de las calorías que ingeriste, las cosas que comiste durante el entrenamiento, incluyendo suplementos, geles, vitaminas, etcétera, así como la cantidad de agua que tomaste, te ayudará a establecer una relación entre tu desempeño y el manejo de “combustible” de tu cuerpo, así como de descubrir qué tipo de alimentos pueden generar impacto positivo o negativo.

Logros

Para mantener arriba la motivación, y para identificar con mayor claridad esos momentos en que tu cuerpo rompe barreras importantes, (porque te pueden llevar a momentos cada vez más significativos), es necesario dejar espacio para tus logros. Finalmente, es importante que se mantengan la disciplina y la constancia. Un diario debe llevarse todos los días, o perderá su propósito. Si un día no te sientes con ánimo de escribir, escribe lo máximo que te sea posible anotar, pero no dejes una página en blanco. No sabes cómo una frase puede quedarse en tu inconsciente y cambiarlo todo: “Hace dos años, escribí en mi diario que lograr una carrera de 5K en 16 minutos sería un ícono en mi desarrollo. Esa anotación se quedó en mi cabeza y me mantuvo motivado todos estos años”  asegura Mikey. 

Fitness Body Builder Challenge

Relajada y satisfecha, Carla Pérez se sienta momentáneamente en la cima, para mirar hacia abajo y detenerse en los detalles de uno de los mejores momentos de su carrera.

Foto: Soledad Rosales. Asistente de foto: Iván Recuenco.

Carla llega tarde a nuestra entrevista. Para mí esto no tiene la menor importancia. Si me preguntan, ella tiene el derecho de tardarse cuanto tiempo desee, haciendo lo que sea que ella desee. Se lo ha ganado. Se lo merece. Para Carla, sin embargo, el retraso sí tiene importancia, por supuesto. “¡¡Perdóname!” dice “¡Estaba entrenando y no me di cuenta de la hora!”. Puedo, perfectamente, imaginarla embebida en cada gesto de escalada, en la pared de La Vicentina, en donde me comentó que estaría antes de encontrarnos: “Ahora estoy haciendo más escalada y me encanta”, me cuenta después. Pero antes hace un gesto de sincera vergüenza y se disculpa, nuevamente. Le ofrezco algo de beber. Me acepta un vaso de agua. Traigo una jarra completa.

Carla sonríe con todo el rostro, con total libertad; su alegría natural se desborda por toda la cara, empujando sus ojos y contrayéndolos. Carla se presenta de forma simple -no lo es-, el pelo recogido en una cola práctica y cómoda, ropa deportiva, una mochila. “Mi novio va a venir en un rato a recoger algo” me cuenta espontánea. Me siento cómoda con ella y le confieso que, mientras esperaba, usé mucho el teléfono y ahora está descargado. “Yo tengo un cargador” asegura y, sin dudarlo, extiende su mano; conecto mi teléfono utilizando su cuadrado y mi cable, entonces la entrevista empieza oficialmente.

Para el fan promedio, Carla es un enigma: una heroína que se confunde entre la gente “común y corriente” aunque nadie entiende por qué. “Una vez, cuando recién había subido el Everest sin oxígeno, iba en la Ecovía y un señor me queda viendo y me dice: ¿Oiga, usted no es la montañista que subió el Everest?. Y yo, feliz de ser reconocida, le digo: ¡Sí, yo mismo soy! ¿Y qué hace en la Ecovía? me responde” relata. Y es que es casi inconcebible que una persona que ha logrado hazañas tan grandes como ella no sea tratada como la realeza deportiva que es, y que, además, se muestre tan espontánea y “normal”.  Lo cierto es que Carla es una mujer extraordinaria que ha sido capaz de llevar a cabo un arduo trabajo de síntesis interna y, aunque su esencia está conformada por una mezcla compleja de voluntad de acero, talento e inteligencia, ella consigue traducirla al resto con humildad y sencillez, para que todo el mundo la pueda entender. Carla es poderosa y auténtica y esa mezcla es fascinante. Pero, sin duda, su mayor atributo es que, como atleta, no le tiene miedo al miedo, lo cual la hace, definitivamente invencible: “Yo no soy una gran atleta. Pregúntale a mi deportólogo. Pregunta a cualquiera. Nadie te va a decir que tengo grandes atributos físicos. No soy como el Karl, o como el Zukito. Pero sí tengo una gran fuerza de voluntad y persistencia” analiza.

Carla en la parte más riesgosa del k12

¿Que no te dejan entrar? ¡Crea tu propio club de andinismo!

Como mujer en el deporte, Carla se ha tenido que enfrentar a varios retos para poder sobresalir y sacar adelante su carrera como montañista. Cuando estaba en el colegio, tuvo la intención de entrar en el Club de Andinismo del Colegio San Gabriel; pero, claro, como era un club únicamente de varones, no fue admitida. “Recuerdo que llegué a mi casa decepcionada y se lo conté a mi madre y me dijo, relajada: ¿Qué te importa? ¡Haz tu propio club! Y, claro, no era que yo podía hacer mi propio club, así nada más. Y no lo hice. Pero esa respuesta me dio la pauta de que, si no podía entrar al club al que quería entrar en un principio, tenía que buscar otras alternativas para hacer lo que me gustaba. Y así fue: eventualmente, entré en el club de andinismo de la Politécnica y no me di por vencida. Definitivamente, si hay una mujer fuerte que me enseñó a serlo también, es mi madre. Ella no ha sido una atleta, pero sí iba a su gimnasio, el cual era siempre sagrado. Pero, sobre todo, mi madre ha sido una mujer que siempre se ha puesto a ella misma como prioridad. Siempre ha hecho lo que ha querido. Trabajó en una época en la que pocas mujeres lo hacía. Y no aceptaba un no por respuesta. Me enseñó, así, a hacer lo mismo, a saber, que, como mujer, aunque iba a encontrar obstáculos, yo sería capaz de hacer lo que quisiera” recuerda Carla.

El lujo o el deporte

Esa convicción de que siempre tendría derecho y sería capaz de hacer lo que se le antojara acompañó a Carla hasta la adultez y le permitió sobresalir en todos los campos en los que se involucró, sin temerle jamás al fracaso, a las dificultades o al rechazo. Carla no se dedica al deporte porque esta es su única opción. La elección de subir montañas ha sido para ella el resultado de una decisión completamente consciente y se hizo extremadamente clara el momento en el que se enfrentó a una gran encrucijada: “Yo me había graduado de la Unversidad de Grenoble. Había recibido una beca para terminar un doctorado en Bioquímica y Genética, y cuando terminé, ya tenía una gran propuesta de trabajo en una petrolera. Cuando me hicieron la oferta, me emocioné muchísimo. Delante de mí tenía un futuro brillante y, económicamente, muy cómodo. Avanzamos en las negociaciones y lo único que faltaba para cerrar el trato era mi firma. Estuve a punto de aceptar la propuesta. Sin embargo, empecé a reflexionar y a pensar en los sacrificios que supondría aceptar ese trabajo y la montaña se veía como algo que, definitivamente, tendría que dejar. No fui capaz y decidí tomar el riesgo de dedicarme a eso” recuerda y asegura que fue, esta vez, su padre, quien le dio el impulso para seguir adelante con un sueño que parecía descabellado, pero que era lo que su corazón le pedía.

“Si hay una mujer fuerte que me enseñó a serlo también, es mi madre. Ella siempre se ha puesto a sí misma como prioridad. Siempre ha hecho lo que ha querido. Y no aceptaba un no por respuesta. Me enseñó, así, a hacer lo mismo, a saber, que, como mujer, aunque iba a encontrar obstáculos, yo sería capaz de hacer lo que quisiera” recuerda Carla. 

La primera en muchas cimas

En el mundo existen alrededor de 10000 personas que han logrado subir el Everest con oxígeno; solo 8 mujeres en el mundo que lo han hecho sin oxígeno (Carla fue la primera latinoamericana en lograrlo) y solo tres mujeres, aparte de Carla, que han subido el K2 de manera exitosa sin oxígeno (Carla es también la primera latinoamericana en lograrlo).  Al subir el K2 sin oxígeno este año, Carla, se convierte en la primera mujer en el mundo en subir el K2 y el Everest en el mismo año y en apenas la cuarta en lograr subir las dos cumbres sin oxígeno. Carla ha sido, además, la primera latinoamericana en conquistar la Pared Sur del Aconcagua (2009). Sin embargo, aunque resulte sorprendente, Carla jamás se planteó ser la primera latinoamericana y la primera ecuatoriana en llegar tan lejos. “Cuando yo me propuse hacer estos retos, subir el Everest, subir el K2, no sabía que yo me convertiría en la primera mujer latinoamericana en lograrlo. Eso me lo dijo la persona que te entrevista en el Himalaya. Te hacen una entrevista previa y post expedición desde el Ministerio del Turismo. Al yo intentar la primera vez, me dijo: uy, casi te conviertes en la primera mujer latinoamericana en lograr subir al Everest sin oxígeno. De hecho, solo hay cinco. Pero yo no sabía eso. Yo solo quería ir y cumplir mi sueño. Una vez que lo supimos sí fue algo que nos sirvió para conseguir auspicios. Pero nunca ha sido mi motivación profunda. Yo creo que es muy difícil llegar a lograr algo tan duro, físicamente, con la única motivación de ser la primera en algo. El sufrimiento físico es tal que tiene que venir del intestino. Convertirme en la primera, solo fue un plus y es algo de lo que tomo conciencia, por ejemplo, cuando hago una charla motivacional. Cuando la gente lo escucha, hay una especie de inspiración y eso es súper lindo, porque ellas me ven y dicen: es chiquita, no es nada extraordinaria. La gente, entonces, se da cuenta de que solo es cuestión de lanzarse y que todos podemos lograr cosas. En ese momento te das cuenta de que la trascendencia de esos logros solo está en la capacidad de poder llegar a otras personas” reflexiona.

Everest 2019 (con oxígeno)

La maldición de las mujeres en el K2

Carla me explica que hasta el 2004 se hablaba de la “maldición de las mujeres en el K2” porque hasta esa fecha muchas de las mujeres que subieron, murieron al descenso. Según la leyenda, el K2 tenía una maldición para las mujeres. La primera mujer que hizo cumbre del K2 sin oxígeno fue Wanda Rutkievicz de Polonia en 1986. Después de eso, la leyenda decía que el K2 tenía reservada una maldición para las mujeres, pues las cinco que lo intentaron después de ella murieron (3 de ellas durante el descenso y 2 poco tiempo después de subir esta montaña. “No subían muchas, obviamente. La mayoría eran, justamente, montañistas que subían sin oxígeno. Pero muchas morían en el descenso, por diferentes causas, o poco tiempo después de subir. Por eso la gente decía: es el K2 que no quiere a las mujeres. Fue Edurne Pasaban, quien rompió la maldición al subir exitosamente el K2 en el 2004. Después de ella, empezaron a subir más mujeres” dice Carla.

2019: un año brillante

“Este ha sido un gran año. Obviamente, cuando logré subir el Everest sin oxígeno fue un gran momento, porque realmente me costó un montón y era mi segundo intento. Ahora tengo el apoyo de Eddie Bauer, pero en ese momento fue durísimo encontrar financiamiento y era el segundo intento. Yo misma decía: ¡Me voy con todo! Pero en el fondo de mi corazón decía: ¿Y si no puedo? ¿Y si otra vez fracaso? Entonces, tenía muchísimo miedo. Pero el haber ido, el haber intentado, me liberó un montón, porque dije: ya, lo di todo. Pero este año ha sido increíble en muchos aspectos: profesionalmente, el hecho de poder ir a guiar ahora al Everest, el haberme lanzado a esta formación de Guía Internacional, que durante muchos años me daba, también mucho miedo, y también el hecho de coronar el K2 que fue, inclusive, casi una quimera. Porque, tú sabes, cuando una sueña dice: sí, sí es posible. Pero yo pensaba: chuta, si el Everest, me costó tanto, el K2, que es más difícil… sabía en las propias palabras del Iván (Vallejo) que es súper peligroso, que el casi se pierde en una tormenta, muchos amigos que se han congelado, que han perdido sus dedos, que han muerto sus compañeros, o sea… el hecho de solamente ir al K2 y que la montaña nos haya tratado tan bien y que todo haya salido como salió, yo súper agradecida con la montaña, sí puedo decir que este ha sido un año bien chévere, aunque ha habido años en los que no he hecho 8000 que han sido bien lindos” reflexiona. 

Sin temor a nada

Subir una montaña como el Everest sin oxígeno es una experiencia que está plagada de sensaciones extremas: “Para empezar, sientes que estás siempre en ese limbo, previo a desmayarte. Sientes que vas y no te vas, todo el tiempo. Sientes un ahogo total, todo el tiempo, como cuando te pegas un pique para coger el bus. Esa misma sensación, pero durante horas y horas. Cuando estás en reposo, sientes como que estás trotando suavemente. Las pulsaciones se duplican o triplican. Por otro lado, al no haber oxígeno, fabricas más glóbulos rojos y los glóbulos rojos son células súper grandes que hacen súper densa a la sangre. Se hace tan densa que no puede circular bien y se te empiezan a congelar las manos, la nariz, todo. Y, además, la falta de oxígeno al cerebro genera una sensación conocida como ataxia, que es una especie de mareo, como cuando estás medio chumado y tratas de meter las llaves en la puerta y no puedes. Sientes un sueño infinito. Sientes mil veces eso que sientes cuando estás en una clase aburrida. Como cuando el profe habla y solo se te quieren cerrar los ojos… Así. Sientes sueño y sientes que no puedes. Quieres sentarte y dormirte, pero si te duermes, te quedas inconsciente y te puedes morir. Entonces, es todo el tiempo una lucha. Es raro, porque yo digo: para qué hacemos esto. Pero estar ahí es hermoso; la vista… lo que ves lo que sientes, inclusive, ya no hay sonido, . Es como cuando ves esas tomas del espacio y no se escucha nada, es como que el sonido se absorbe, es rarísimo y lo otro es que cuando llegas a la cima, estás muy despierto, eres muy perceptivo. Yo nunca he tomado drogas fuertes, pero cuando la gente habla de eso, siento que se parece. Sientes las cosas de manera diferente. Estás en un trance” dice y sus ojos brillan cuando piensa en eso. ¿Cómo sortear tantas dificultades? “Ahí juega mucho la fuerza de voluntad. Y, además, yo creo mucho en la energía, en la metafísica, y cuando yo subía el Everest, yo sentía mucho el amor de la gente. Había muchas personas que sabían que estaba subiendo, personas que hacían misas por mí y, además, me había enterado de gente que había perdido todo en el terremoto de Manabí y eso me dio mucha fuerza. Me decía: tengo que llegar” dice Carla, cuando recuerda su segundo y exitoso ascenso al Everest sin oxígeno.

Y así, movida casi exclusivamente por la fuerza de voluntad, el amor y una mente a prueba de todo, Carla Pérez conquistó este año al Everest y al K2 con apenas un mes de diferencia entre ambos, probándonos una vez más, que todo lo que se sueña se puede alcanzar, si se es lo suficientemente valiente y persistente.

2016: su cima en el Everest, sin oxígeno