Home2019noviembre

Por Alex Galeth
CPT NASM (National Academy
of Sports Training) # 1170034004
Personal Trainer to Watch 2014
LifeFitness / Latin America
www.alexgaleth.com
IG:@AlexGaleth
e-mail: alex@alexgaleth.com
Fotos: Soledad Rosales. Producción: Diana Contag. Modelo: Érika Mantilla.

¿Cómo medir nuestro progreso fitness? ¿Cómo desapegarnos del número que marca la balanza y simplemente obtener cambios siendo felices? Una primera respuesta es hallar esa actividad física que te motive, acompañada de un estilo de vida saludable y consciente, lo que no significa restricciones sino equilibrio. En esta ocasión te proponemos una rutina para hacerla en casa, que si la monitoreas te hará sentir el progreso.

Hoy mientras paseaba al perro pensaba en lo relativo que es evaluar el progreso fitness de una persona, basándose únicamente en los números. La idea vino a mi cabeza porque hace 30 horas, la temperatura estaba en -39°C y hoy subimos hasta -5°C. Un incremento de 34°C, algo así como que en Quito hubiéramos estado a -1°C y al siguiente día a 33°C.


El shock es tremendo pues la variación es muy grande. Sin embargo en temperaturas bajo cero no se siente tan dramático, como si el incremento fuera en temperaturas sobre los cero grados. Los números son claros, decimos, pero cómo los percibimoss cada uno es lo que hace la diferencia.
Sigo buscando herramientas para medir el progreso en un programa de Fitness de una manera más objetiva. Algo más real que el número en la balanza. Eso me lleva a confesarles el lado oscuro de mi profesión.


Los entrenadores tenemos la responsabilidad de vender el concepto de salud y bienestar como algo integral. Sin embargo, el marketing, la mega industria de los suplementos, pastillas para bajar de peso y las redes sociales te venden una imagen totalmente equivocada: una figura física manipulada por cirugías, pastillas, dietas y una serie de filtros en las fotos, hasta que ya no sabes que es real y que es mentira.

¿Sabías que sólo el 8% de las personas que se proponen una meta la logran ¿Estás tú, dentro de ese 92% restante? Quiero dejar planteada la pregunta y te invito a buscar una actividad física o deportiva que disfrutes, que puedas compartir, que te permita adoptar hábitos saludables y que te permita ser feliz.

Por otro lado, pasamos más tiempo comparándonos con esa nueva imagen, incrementando el porcentaje de frustración e insatisfacción, por buscar una imagen irreal. Conozco personas con cuerpos espectaculares que viven tan estresadas que no pueden disfrutar un chocolate, un pastel, una pizza o un par de tragos aunque estén babeando por dentro. Han sido esclavizados por la imagen que han creado de sí mismos (ciertos influencers y fitness models). Conozco personas con sobrepeso que disfrutan en familia, con amigos, hacen ejercicio, comen saludable y son felices. Y conozco personas que disfrutan apasionadamente lo que hacen, tienen una alimentación saludable, se dan sus gustos sin excesos y han logrado mantener una muy buena forma física. Resulta ser que este grupo es el menos obsesionado con su apariencia. Al parecer la felicidad tiene que ver más con el cómo te sientes que con el cómo te ves.

¿Sabías que sólo el 8% de las personas que se proponen una meta la logran?
¿Estás tú, dentro de ese 92% restante? Quiero dejar planteada la pregunta y te invito a buscar una actividad física o deportiva que disfrutes, que puedas compartir, que te permita adoptar hábitos saludables y que te permita ser feliz.

“Quiero que entiendas que vale más caminar 500 metros extra, 10 abdominales, 10 sentadillas extra que una libra menos en la balanza. La satisfacción de lograr pequeñas metas tiene más valor que bajar 5, 10, 15 libras”

Mi meta para el 2019 ha sido compartir con ese 92% tantas y cuantas formas de evaluar el progreso encuentre. Que el número de la balanza sea una consecuencia de que disfrutas lo que haces.


Quiero que entiendas que vale más caminar 500 metros extra, 10 abdominales, 10 sentadillas extra que una libra menos en la balanza. La satisfacción de lograr pequeñas metas tiene más valor que bajar 5, 10, 15 libras. Te puedo dar la fórmula de bajar 10 libras en una semana, pero te aseguro que a la semana siguiente seguirás buscando bajar más para ser feliz o tratando de bajar nuevamente porque abandonaste la rutina y ganaste 15 libras más.


Mientras encuentras esa actividad te dejo una rutina de ejercicios que te permita evaluar tu progreso cada vez que la hagas.

Rutina density

Es un formato de entrenamiento de alta intensidad que te permitirá evaluar tu progreso y te retará cada vez que lo hagas. Solamente dura 10 minutos. Empieza con un calentamiento antes.
Con los siguientes seis ejercicios deberás hacer 10 repeticiones de cada uno y tratar de terminar tantos rounds completos como puedas en 10 minutos.

Squats con salto

1.- Empieza de pie con los pies separados al ancho de la cadera. Agáchate a la posición de sentadilla hasta que tus glúteos estén a la misma altura que tus rodillas.
2.- Salta usando los brazos para impulsarte hacia arriba. Realiza 10 repeticiones y pasa al siguiente movimiento

Flexiones de Montaña (Mountain push ups)

1.-De la posición de plancha eleva la cadera formando una figura de V invertida y alineando las manos con los codos y hombros.
2.-Flexiona los codos bajando los hombros y manteniendo la cabeza neutral. Realiza 10 flexiones y pasa al siguente.

Desplantes laterales

 

1.-Empieza en la posición de pie con los pies juntos y los brazos estirados sobre la cabeza (puedes usar una mancuernas).
2.-Realiza una tijera lateral flexionando la rodilla, manteniendo la espalda recta.
3.-Regresa a la poción inicial y cambia la pierna. Realiza 10 repeticiones y cambia al siguiente ejercicio.

Burpees

1.-Este es uno de esos ejercicios que la mayoría de los que lo practican terminan teniendo una relación de odio y gusto, porque es muy bueno pero también es fuerte.
De la posición de pie baja a cuclillas.
2.-Coloca las manos en el piso y los pies separados al ancho de la cadera.
3.-Salta con ambas piernas hacia atrás, sin despegar las manos del piso con las piernas estiradas en plancha.
4.-Regresa de la posición de plancha con un impulso y las piernas hacia delante para volver a la posición inicial. Realiza 10 repeticiones y sigue al siguiente ejercicio.

Plancha Spiderman

1.-En la posición de plancha separa los pies al ancho de la cadera y las manos al ancho de los hombros.
2.- Flexiona la rodilla y llévala en dirección hacia el codo y regrese a la posición inicial.
Haz lo mismo con la otra rodilla.
3.-Este es un ejercicio avanzado y requiere de fuerza en los brazos y control en el abdomen y espalda baja. Realiza 10 repeticiones en total y pasa al último ejercicio.

Bicicletas o abdominales

1.-Acostada en el piso sobre la espalda, coloca las manos detrás de la cabeza, los codos abiertos y separados a la altura de los hombros, realiza una sentadilla flexionando la rodilla y llevando el codo opuesto a la rodilla (rotación del tronco) estira la pierna.
2.-Repite el movimiento con la otra pierna y el codo opuesto. Realiza 10 repeticiones. Toma un breve descanso y empieza nuevamente desde el primer ejercicio.

Consejos

  • Trata de no parar o descansar durante la ejecución de los ejercicios; procura hacerlo entre ejercicios o al final de cada ciclo. 
  • Esta rutina la puedes hacer una o dos veces por semana o incluirla como parte de tu entrenamiento.
  • Lleva un control de tu progreso, te sorprenderás luego de la segunda o tercera semana.
  • Recuerda: no existe rutina perfecta; no existe dieta perfecta ni fórmula milagrosa, solamente adopta pequeños cambios que puedas mantener y que te permitan disfrutar de una vida más saludable.

Cómo es subir el Kilimanjaro en una handbike

“¡No lo hice solo!”, dice Sebastián, el “Zuko” Carrasco, mientras habla de su enorme hazaña. Y a través de esa única frase, su grave voz se descompone en emociones tan contradictorias y complejas como la añoranza, la desilusión, el orgullo y la satisfacción. Con este ascenso, Sebastián logró más y menos de lo que esperaba. Así se sienten, a veces, la vida y los logros de un atleta adaptado.

Por: Paulina Terán
Fotos estudio: Soledad Rosales
Producción: Diana Contag. Asistente de fotografía: Iván Recuenco
Fotos ascenso: cortesía de Movistar Ecuador, Chevrolet, Andrea Rocco y Sofía Sarmiento

“Nadar” en un río seco: la severidad del Kilimanjaro

Viernes 12 de septiembre. Son las cuatro de la mañana. Hace frío afuera de la carpa. Todo está oscuro alrededor y el cansancio es una amenaza real. Mientras la mayoría de gente en el pueblo duerme, Sebastián y su equipo, están a punto de empezar la etapa final de un ascenso de seis días. A él nada de esto le resulta extraño. Lo ha hecho cientos de veces con éxito y sus colegas lo reconocen como un “duro”. La gran diferencia es que ahora está subiendo la montaña más alta de África, por primera vez, y lo está haciendo exclusivamente movido por la fuerza de sus brazos, los mismos que, gracias a las maravillas de la ciencia mecánica, movilizan las llantas de un tipo de bicicleta adaptada, una handbike, que le permite “escalar”. Bíceps y tríceps soportan todo el peso, pues, Sebastián perdió la movilidad desde su pecho hacia abajo y los músculos de su abdomen no intervienen como apoyo. Cuando Sebastián está sobre “El Monstruo” (una de las dos handbikes que llevó al ascenso), se ve como si diera brazadas cortas que, lentamente, lo acercan un poco más a la cima.

 

“Esa es una de las dificultades de un ascenso en una handbike: el músculo de los brazos, al ser tan pequeño, acumula mucho más cansancio. Además, se dificulta la respiración, por la posición con la que se pedalea” explica Martín Sáenz

 

“Esa es una de las dificultades de un ascenso en una handbike: el músculo de los brazos, al ser tan pequeño, acumula mucho más cansancio. Además, se dificulta la respiración, por la posición con la que se pedalea. Eso hace que no se pueda oxigenar tan bien el cuerpo y que acumule más lactato de lo normal” explica Martín Sáenz, quien, junto a Jonathan Panqueva, estuvo a cargo de su entrenamiento previo. Pero lo que realmente empuja a Sebastián a subir esta montaña, el Kilimanjaro (5895 metros), es otro tipo de fuerza: el sueño de volver a hacer lo que tanto ama.

Para el ascenso, Sebastián viajó con un equipo de nueve personas y dos handbikes: La Diabla (como la que aparece en la foto), que es mejor para los senderos menos técnicos, y El Monstruo, más fuerte y apta para pasar por encima de pierdars y arenales. Ambas tuvieron problemas mecánicos.

 

“Salté, sin ninguna seguridad, y cuando mi cuerpo tocó el suelo, no hubo dolor. Simplemente, dejé de sentir” recuerda, sin quebrantarse.

 

Para el año 2015, Sebastián ya había escalado la arista Oeste el Denali, los Bugaboos en Canadá, la cara Oeste del Huayna Potosí en Bolivia y varias rutas en Perú, incluido el Chacraraju, una montaña de un nivel técnico muy alto, entre otras, dentro y fuera del país. Ese año, además, se convertiría en padre por segunda vez. Una semana más tarde, una sencilla palabra, “Sí”, cambiaría para siempre su vida. “Me llamaron para un trabajo en un sistema de cuerdas altas. Yo estaba parado sobre una torre de doce metros de altura y mi compañero, que estaba abajo, era la persona que iba a hacer el contrapeso. Tuve una mala comunicación con él. Le pregunté si me tenía conectado al sistema y me dijo que no. Esperé un rato y, de pronto, escuché una afirmación que no venía de él. Cometí el error de no re-confirmarlo. Salté, sin ninguna seguridad, y cuando mi cuerpo tocó el suelo, no hubo dolor. Simplemente, dejé de sentir” recuerda, sin quebrantarse. “Está bien, ya lo tengo asumido” aclara.

Cuatro años después, Sebastián pedalea con los brazos para convertirse en la segunda persona en el mundo en subir el Kilimanjaro en una handbike. El terreno es agreste y, más adelante, cuando le cuente a su familia cómo se sintió en él, Sebastián usará la frase “Es como atravesar un río seco”. Rocas, arena y raíces dan inicio a la que será una aventura durísima para todos. Cada segundo, sin embargo, habrá valido la pena.

“¡No lo hice solo!”

Cuando Sebastián inició este reto, lo hizo por la propuesta de su socia: Gisela Toledo. Juntos crearon el proyecto One More Summit (onemorsummit.ec) con el objetivo de promover el deporte adaptado para personas con discapacidad. Toda la travesía fue diseñada para cumplirse en ocho días.

Durante la primera jornada, Sebastián y su equipo hicieron 9 kilómetros con 840m de desnivel. Para el ascenso, Sebastián estuvo acompañado por nueve personas y dos handbikes: La Diabla (como la que aparece en la foto), que es mejor para senderos menos técnicos, y El Monstruo, más fuerte y apta para pasar por encima de piedras y arenales. La idea inicial era superar el logro del atleta paralímpico estadounidense Chris Waddell, quien subió la montaña en el 2009 en una hanbike, (la misma handbike que hoy Sebas llama El Monstruo; material para otra historia). En su momento, Waddell ascendió el Kilimanjaro asistido por un equipo y con una discapacidad menos severa. El objetivo inicial de Gisela fue proponerle a Sebastián hacer el ascenso sin asistencia, para así ganar un Récord Guinness y tener una repercusión más grande.

Para lograrlo, el primer día, Sebastián utilizó un sistema de wincha y cuerdas que funcionó muy bien hasta que se rompió El Monstruo. “Dos personas se llevaron la bici al pueblo para repararla y yo me quedé a mitad de camino. Me tuvieron que cargar tal cual como a un rey en esta silla; faltaban tres kilómetros para llegar al refugio” recuerda el “Zuko”.

 

Gisela Toledo, Carla Pérez, Alex Caamaño (nutricionista), Jack Bermeo (su amigo cercano), Sofía Sarmiento (amiga cercana), Andrea Rocco (su actual pareja), Félix Narváez y Nelson de la Loza (ambos de Raíz Films), conformaron, junto a Sebastián un equipo diverso y poderoso.

 

Ese giro repentino empezó a cambiar el panorama: el récord empezaba a tambalearse y, aunque Sebastián admite que eso golpeó su ego por un momento (un momento muy breve, pues el récord no fue inicialmente su idea), esto le hizo retornar al objetivo inicial de la travesía: volver a subir una montaña junto a sus amigos, como lo hacía antes de sufrir su accidente. Gisela Toledo, Carla Pérez, Alex Caamaño (nutricionista), Jack Bermeo (su amigo cercano), Sofía Sarmiento (amiga cercana), Andrea Rocco (su actual pareja), Félix Narváez y Nelson de la Loza (ambos de Raíz Films), conformaron, junto a Sebastián, un grupo bastante heterogéneo que, a pesar de los roces y desencuentros propios de un ascenso, terminaron uniéndose por un objetivo común: acompañar a Sebastián hasta la cima. “Sebas tiene mucho carisma y logró a unir a gente con personalidades muy distintas. Y esto es realmente porque nosotros le apreciamos un montón; no es por su condición, no es por pena. Él se lo ha ganado” confiesa Carla, desde el corazón.

El segundo día empezó a las cinco de la mañana. Se venían 11 kilómetros, con 1000 metros de desnivel. “Yo le estaba dando con todo y en una de esas, saco el Garmin, para ver cuánto había hecho: habían pasado tres horas y media y yo había logrado apenas 700 metros. Casi boto la toalla. Fue súper frustrante. En ese momento decidimos que en ciertos tramos necesitaría ayuda y era definitivo: no lograríamos el récord; pero entendimos también que decir que lo iba a hacer sin ayuda era irónico, absurdo. Porque, sí, necesito que me ayuden” relata Sebastián. “Fue muy duro para él. [..] esto va mucho más allá de pedalear y cansarse. Para él, a veces solo subir a la habitación implicaba que alguien lo ayudara. Creo que el aceptar toda esa ayuda requiere de mucha humildad” agrega Carla.

A Sebastián le tomó algún tiempo aceptar su condición y, una vez que la asumió, decidió que seguiría haciendo lo que más amaba: subir montañas. En ese contexto surgió el sueño del Kilimanjaro.

Pero la complejidad de la expedición no tenía que ver solamente con un tema logístico, sino también, por supuesto, médico. Karl Egloff, quien ha subido el Kilimanjaro en 11 ocasiones, asesoró a Sebastián en la selección de la ruta, en coordinación con su empresa Cumbre Tours y la agencia suiza Aktivferien. Se escogió la ruta del Marangu, por ser la única que tiene refugios y acceso a servicios básicos que permitieran una atención más cómoda a posibles complicaciones médicas: “Durante el entrenamiento previo (que duró alrededor de un año y medio), se fue monitoreando la respuesta que tenía Sebas con exámenes de sangre cada dos o tres meses. La alimentación se enfocó en fortalecer su sistema inmunológico y la hidratación vino a ser casi una ecuación matemática, tan precisa como fue posible, pues, por algunas características de su condición, Sebas podía sufrir problemas de recalentamiento y de infecciones” explica Alex Caamaño, el nutricionista que lo acompañó antes y durante el ascenso.

La preparación psicológica complementaria también fue crucial para mantener los ánimos arriba: “Con Sebastián trabajamos con frases gatillo, visualizaciones y música significativa para él, música que química y emocionalmente tuviera un efecto en su físico” explica la psicóloga deportiva Liza Portalanza, quien trabajó estos ejercicios durante el año y medio de entrenamiento con Sebastián.

 

“Para el Sebas hacerlo usando solo sus brazos era, realmente, talvez como el Everest para mí. Fue realmente un reto enorme” anota Carla Pérez.

 

Aun así, a pesar de la preparación, a pesar del entrenamiento y el apoyo, la inevitable melancolía que provocaba estar una vez más en su elemento, pero de una manera diferente, fue inevitable para Sebastián. “Hubo un momento en el que nos quedamos solos los dos y de pronto el Sebas me dice: ¡Qué ganas de caminar!… Ese fue un momento duro, fue duro para mí asimilar eso” confiesa Jack. Esos instantes de fragilidad le agregaron profundidad a todo el reto y en un momento todos tuvieron claro, que más allá de los deseos individuales, había una misión conjunta. “Para una persona que pueda utilizar todas sus capacidades, el Kilimanjaro no es mayor cosa. Para el Sebas hacerlo usando solo sus brazos era, realmente, talvez como el Everest para mí. Fue realmente un reto enorme” anota Carla.

Viernes 12 de septiembre. Son las cinco de la tarde. Después de descansar durante el tercer día en Horombo y de llegar, en el cuarto día, a Kibo Hut (4,720 metros), durante la sexta y última jornada, el equipo tuvo que bajar al cráter y volver a subir (no podían pasar por la ruta normal, por ser demasiado angosta), para finalmente vislumbrar juntos la cumbre. Gisela sube sola a la cima y llora. Le siguen todos los demás, poco a poco, acompañando a Sebas. En los últimos 100 metros, deciden dejarlo solo y ver cómo da sus últimas “brazadas” hasta la cumbre. “Esa imagen de verle a él cómo le daba y le daba y le daba, y a ratos se cansaba también, hacía pausas y seguía dándole, hasta llegar a la cima, esa imagen es muy hermosa” dice Jack, conmovido.

 

“Si bien la cumbre de Kilimanjaro es lo que se ve, es la punta del iceberg de todo lo que está debajo. Vamos a seguir trabajando con otros atletas adaptados” explica Gisela Toledo.

 

Inspiración, nieve y alegrías

Y así se cierra un largo capítulo para One More Summit, gracias a todos los involucrados, empezando por Gisela, quien se hizo cargo de toda la parte logística, administrativa y de producción ejecutiva: “Si bien la cumbre de Kilimanjaro es lo que se ve, es la punta del iceberg de todo lo que está debajo. Vamos a seguir trabajando con otros atletas adaptados. Hemos trabajado con Diego Tutillo, Bernando Vásquez, los chicos de Full Acolite, miles de personas que se han ido sumando. Además, estamos trabajando en un documental sobre toda la experiencia junto a Raíz Films” asegura.

La necesidad de este tipo de iniciativas es grande en un país que todavía tiene un largo camino por recorrer en temas de inclusión. Por ejemplo, solo cuatro deportes adaptados forman parte del Plan de Alto Rendimiento Deportivo de la Secretaría del Deporte: atletismo, taekwondo, natación y tenis de mesa y son dos los deportes que suelen recibir mayor atención mediática y apoyo para la realización de torneos: el tenis y el básquetbol. Sebastián logró subir gracias al apoyo de Sportfix, Movistar, Chevrolet, Diners Club, Cumbre Tours e Indufrance, esta última empresa estuvo a cargo de la fabricación de “La Diabla” y tiene planes de empezar a fabricar el modelo de manera masiva, con parámetros industriales. Ya han empezado a venderla, en un precio bastante razonable ($2500) dólares y cinco personas las habían adquirido hasta el cierre de esta edición.

“Me río un poco, porque al principio llegas a un punto tan frustrante que dices: No quiero esto; me quiero matar, simplemente, cómo lo hago. Pero lo tragicómico es que,yo dependía de alguien para hacerlo (ríe y bromea)”

En cuanto a Sebas, ahora sueña con la nieve, quizás no una cumbre, sino una expedición, o una travesía en esquí. Le encantaría compartirlo con alguien que también tenga una discapacidad. El futuro es incierto, igual que para todos, pero, al menos, hoy, es capaz de mirar atrás con humildad, humor y desapego: “Me río un poco, porque al principio llegas a un punto tan frustrante que dices: esto no era lo que yo quería. Me siento 100% discapacitado; no puedo hacer nada, no sirvo para nada. No quiero esto; me quiero matar, simplemente, cómo lo hago. Pero lo tragicómico es que, a pesar de que sí lo contemplé en algún momento (aunque me duela admitirlo), yo dependía de alguien para hacerlo (ríe y bromea). Fue súper duro. Pero ahora soy feliz como soy. No me importa no volver a caminar. No estoy esperando que eso llegue. Creo que es algo que ya acepté y ahora soy otro Zuko (sonríe)”.

Sascha Barboza, conocida en el mundo como Sascha Fitness, ha llevado  su mensaje y su voz a millones de personas, sobre todo mujeres, contagiándoles el ímpetu y trabajo hacia una vida en equilibrio y saludable en las dimensión física y espiritual. Este 19 de octubre visitará Ecuador para compartir su conocimiento y experiencia, y conversó con Cosas sobre aquella faceta personal, que nos descubre un ser cuya paz se refleja y salta a la vista.

Redacción: Cosas.

Fotos: Archivo personal @saschafitness

Dinámica, extrovertida, fuerte, y al mismo tiempo reflejando aquella armonía y paz que solo una vida equilibrada es capaz de regalarnos, Sascha acepta conversar de lo personal. Su vida profesional es muy mediática y su conocimiento y experiencia están a vista de todos en los medios y redes sociales.

¿Es posible  separar tu actividad de empresaria, personal fitness trainer, influencer y coach de tu cotidianidad?

Es un poquito difícil separarlo porque uno se retroalimenta del otro y todo el tiempo estoy haciendo las tres cosas en cierto grado.

Tu  promueves el equilibrio y el balance. ¿Cómo equilibras lo personal y lo profesional?

El equilibrio perfecto no existe; uno trata de balancear las cosas pero a medida que las prioridades cambian unas cosas son más importantes que otras y esto no es estático, cambia. También hay que hacer ciertos sacrificios. El hecho de trabajar con mi esposo también permite que no tenga que separar tanto lo profesional de lo personal; muchas veces se fusiona. Al final del día lo importante es que te sientas satisfecho y feliz.

En lo personal, ¿cuál ha sido el mayor aprendizaje que te ha dado la vida?

Cuando tuve la pérdida de un embarazo antes de mi hija Luna, aprendí que uno no puede darlo todo por sentado, por eso es muy importante siempre agradecer lo que tienes, vivir el momento y aprovechar todo lo más posible.

Tu familia también es muy mediática. ¿Cómo capitalizas eso a favor sin que reste a tu vida personal?

Yo en lo particular -aún cuando mi familia está en los medios- no mezclo mucho mi parte profesional y laboral con mi relación familiar. Soy una persona muy pegada a mi familia, me encanta estar con ellos, compartir, pero no junto a las dos cosas, esto me ayuda a tener un mejor equilibrio y armonía. Las redes sociales no son la vida real; uno no tiene que ser como las Kardashian para quererse y compartir.

Eres madre de dos hijas, ¿qué te han enseñado ellas?

A ser paciente y más sensible. Los hijos también te ayudan a conectarte de nuevo con tu niño interno y a ver las cosas simples y bonitas de la vida.

¿Cuál es el mejor legado que quieres dejarles a ellas?

Que no hay sueños chiquitos cuando tu determinación es grande y que ellas, con dedicación y disciplina, pueden alcanzar todo aquello que anhelan. También quiero que desde ya sepan que son especiales y suficientes, que no necesitan compararse con nadie y que tienen un brillo único.

¿Cómo les transmites confianza y seguridad para que crezcan sanamente y sean luego mujeres empoderadas?

Tu pregunta me da la respuesta, confiando en ellas, dejándolas expresarse y ser quienes son. También siendo un ejemplo, cuando ellas ven que su mamá es una mujer segura, feliz y que hace lo que la llena, eso les ayuda a ellas a hacer lo mismo cuando crezcan.

¿Cómo definirías a tu pareja? ¿Cuánto tiempo están juntos?

Mi esposo es un gran hombre, dedicado a su familia, trabajador, disciplinado y perfeccionista, A veces demasiado para mi gusto (risas); tiene buen sentido del humor, es alguien incondicional. Pasamos mucho tiempo juntos porque somos socios y también, al ser inmigrantes y no tener tanta gente cerca, nos apoyamos mucho el uno al otro. Fuimos novios por nueve años y llevamos ocho años casados, prácticamente toda una vida; lo conozco como la palma de mi mano.

¿Cómo definirías a tu familia, cómo es la estructura de tu hogar?

Somos muy unidos. Cada quien tiene su rol, nos complementamos, criamos a nuestras hijas con respeto y amor, ambos nos involucramos en su crianza. Somos un equipo.

Eres venezolana. Cuando piensas en Venezuela, ¿qué sientes?

Amor, mucha nostalgia, rabia por cómo han destrozado mi país, esperanza de que en algún momento todo va a cambiar y podremos regresar.

¿Crees que las crisis son cíclicas? ¿Hay salida y esperanza para tu país?

Espero que sí, no pierdo la esperanza, nada dura para siempre. Mi país es increíble, no concibo que todo esté perdido.

¿Eres más emocional o de sentido práctico?

100% emocional.

¿En quién confías?

En mi esposo, mis hermanos, mis padres. Yo confío rápido en la gente cercana a mí. No soy una persona desconfiada.

¿Qué te da paz?

Mi familia.

¿Qué te hace reír y qué te hace llorar?

Todo. Me río de todo, de mis propios chistes, de los chistes de otros, de cualquier comedia, y lloro por todo también, de felicidad, tristeza, rabia, frustración, con momentos trágicos en las series… Como te dije, soy emocional.

¿Qué fue lo ultimo que compraste para tu casa?

Unas tazas grandes de café.

¿Qué fue lo último que compraste para ti?

Ropa, tengo un pequeño problema con las compras (risas).

Una frase o un lema que marcó tu vida.

Todo pasa, nada es permanente.